Política

Alarma por las actividades saudíes en EEUU

Aquellos de nosotros que seguimos el desarrollo del Islam en América nos ha preocupado durante años la influencia malsana del dinero y las ideas saudíes sobre los musulmanes americanos.

Opinión: Daniel Pipes


Nos quedamos mirando con aprensión mientras el gobierno saudí se jactaba
de financiar mezquitas y centros de investigación; mientras anunciaba su apoyo a
organizaciones islamistas como el Council on American-Islamic Relations;
mientras educaba a los imanes que se convertían en capellanes fundamentalistas
de las prisiones norteamericanas, y mientras introducía el wahabismo en los
campus universitarios a través de la Asociación Estudiantil Musulmana.


Pero durante esos años, carecimos de información acerca del contenido de
los materiales saudíes. ¿Rebajaban o cambiaban en algún otro sentido el mensaje
crudo e inflamable que domina la vida política y religiosa de Arabia Saudí?. ¿O
se hacen eco de la misma perspectiva?.

Hoy, gracias a la excelente
investigación de la Casa de la Libertad (una organización con sede en Nueva York
fundada en 1941 y que se autodenomina “una voz clara en favor de la democracia y
la libertad del mundo”), disponemos finalmente de los detalles del proyecto
saudí. Un estudio recién publicado, “Publicaciones saudíes de ideología de odio
llenan las mezquitas norteamericanas”, proporciona multitud de detalles en la
materia.

(Dos puntos relacionados que vale la pena notar: este
importante estudio fue redactado anónimamente, por razones de seguridad, y fue
publicado por una institución, y no por investigadores universitarios. De nuevo,
una organización ajena al campus realiza el trabajo más creativo y oportuno, y
los especialistas en Oriente Medio se hacen a un lado).

La imagen de las
actividades saudíes en Estados Unidos no es agradable.

Los voluntarios
musulmanes de la Casa de la Libertad recorrieron 15 mezquitas destacadas desde
Nueva York hasta San Diego y recolectaron más de 200 libros, entre otras
publicaciones, diseminados por Arabia Saudí (en torno al 90% de ello escrito en
árabe) en bibliotecas de las mezquitas, en las estanterías de publicaciones y en
las librerías.

Lo que descubrieron sólo puede describirse como horrible.
Estos escritos – todos y cada uno de ellos patrocinado por el reino – muestran
descaradamente un enfoque anti cristiano, antisemita, misógino, jihadista y de
supremacía. Por ejemplo, ellos:

· Rechazan el cristianismo como fe
válida: cualquier musulmán que crea que “las iglesias son casas de Dios y que
Dios es adorado en su interior es un infiel”.
· Insisten en que debe
aplicarse la ley islámica: en un amplio abanico de asuntos, desde las mujeres
(que tienen que llevar velo) hasta los apóstatas del Islam (“a quienes se debe
matar”), las publicaciones saudíes insisten en la aplicación completa de la
sharia en América.
· Ven a los no musulmanes como el enemigo: “Disóciate de
los infieles, ódialos a causa de su religión, aíslalos, nunca confíes en su
ayuda, no los admitas, y-oponte siempre a ellos en todo según la ley islámica”.

· Ven a América como territorio hostil: “Se prohíbe que un musulmán se
convierta en ciudadano de un país gobernado por infieles porque es un medio de
consentir su infidelidad y aceptar todas las prácticas erróneas”.
· Se
preparan para la guerra contra América: “Para ser de verdad musulmanes, tenemos
que prepararnos y estar preparados para la jihad en el camino de Alá. Es el
deber del ciudadano y del gobierno”.

Los autores del informe concluyen
correctamente que las publicaciones a examen “suponen una grave amenaza para los
no musulmanes y para la propia comunidad musulmana”. Los materiales inculcan una
doctrina de odio religioso hostil a la cultura americana, y sirven para producir
nuevos reclutas para las fuerzas del enemigo en la guerra contra el terrorismo.


Por poner un ejemplo de lo segundo: Adam Yahiye Gadahn, aunque es con
seguridad el enmascarado que en una cinta del 2004 amenaza con que las calles
americanas “se inunden de sangre”, se convirtió en un jihadista en el curso del
tiempo empleado en la Sociedad Islámica de Orange County, una institución de
financiación saudí.

La Casa de la Libertad anima al gobierno americano
“a no retrasar” una protesta a los más altos niveles ante el gobierno saudí por
sus publicaciones envenenadas que copan las estanterías de algunas de las
mezquitas más importantes de América. Eso es irreprochable, pero a este
observador de las relaciones norteamericano – saudíes se le antoja inadecuado.
La protesta será aceptada, después archivada.

En su lugar, el insidioso
asalto saudí contra América debe hacerse central en la (erróneamente llamada)
guerra contra el terror. La administración Bush necesita confrontar la amenaza
nacional que el reino wahabí presenta a América. Esto significa tirar a la
basura la fantasía de amistad saudí y ver el país, como a China, como un rival
formidable cuyas ambiciones de un orden mundial diferente deben ser repudiadas y
contenidas.

Fuente: GEES

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