México tiene un príncipe en una de las familias reales más antiguas de Europa, la Wettin. Alexander de Afif, príncipe de Sajonia, nació en DF, le gusta la comida con salsa picante y es aficionado al Chivas de Guadalajara.
GENTE / El Príncipe de Sajonia
La historia es peculiar y rocambolesca: parte de su familia se instaló en Ciudad de México en la década de los 50 para huir del régimen soviético instaurado en la República Democrática Alemana. Allí adquirió la ciudadanía mexicana.
Hasta 1997 era un empresario mexicano común y corriente que padecía los problemas del tráfico de la capital y pasaba apuros por las crisis económicas del país.
Pero ese año la historia cambió. Después de meses de análisis, el consejo de la Casa Wettin nombró a Alexander responsable de la familia real y lo designó príncipe heredero.
“Siempre supe que sería heredero pero nunca me disgutó la vida en México y trabajar allí”, afirma el Príncipe.
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