Pensamiento y Cultura

André Glucksmann: “El discurso del odio convierte al terrorismo en furia nihilista”

Polemista implacable, el francés André Glucksmann ha echado por tierra en otro tiempo la filosofía marxista que fascinaba a una izquierda ciega y sorda. Fiel a su método, apela a la realidad contra las ficciones cómodas, a los encadenados y a las víctimas contra aquellos que hablan en su nombre sin escucharles. Gluskmann se pregunta por qué algunas personas sucumben al nihilismo terrorista y hace una lectura clásica en la que no faltan los aportes de autores como Séneca, Marx y Montaigne.

Esta semana nos fijamos en …
Sensible a las verdades crueles de la actualidad, el pensador André Glucksmann no aceptaría ser considerado el guardián del sueño de sus conciudadanos. Se encuentra entre los pocos franceses que han considerado más importante oponerse a Sadam Hussein que a George Bush, y que han deseado la caída “por las buenas o por las malas” de la terrible dictadura de Bagdad.

Su crítica a las vaguedades y a las contradicciones del campo de la paz introduce un gran debate estratégico trasatlántico que dominará los próximos diez años. Para André Glucksmann el 11 de septiembre fue una declaración de guerra universal y desde la visión que da el ser experto y conocer a fondo a autores como Descartes, Clausewitz y Dostoievski, ha escrito obras clave contra los totalitarismos, la guerra y las amenazas que pesan sobre las sociedades libres.

Víctimas potenciales

Gluckmann considera que el fatídico 11 de septiembre “nos ha obligado a comprender que todos somos víctimas potenciales. Entre las víctimas había gentes de muchas nacionalidades, cuyo único delito era el de ser civiles que vivían en libertad”. Junto a esta, otra valoración: “el terrorismo ha tomado proporciones planetarias. La amenaza es hoy universal. El 11-S fue una declaración de guerra universal. Los terroristas de hoy saben que pueden matar a decenas, centenas, millares y quizá decenas de millares de civiles”.

Por supuesto, ante esta amenaza no es posible quedarse quieto, callado, como han pretendido muchos, sobre todo “esos que se llaman de izquierda”, esos que dicen defender la paz pero no se dan cuenta de que sólo están consiguiendo que los terroristas, los asesinos, campeen a sus anchas por un mundo que, al ser inseguro, les da todas las facilidades para atentar sin miramiento.

La guerra de Iraq

Claro que algunos piensan que la violencia no hace sino engendrar más violencia. Aplicado esto a la Guerra de Iraq, el filósofo francés considera que “a mí me hubiera gustado que fuera posible eliminar a Sadam sin recurrir a la guerra. Pero Sadam encontró ayudas inesperadas en los países que intentaron frenar la presión militar, haciendo la guerra inevitable. La desaparición de una tiranía criminal me parece una cosa positiva. El terrorismo, la tortura, la esclavitud, legitiman la acción militar contra esas plagas espantosas”.

Y prosigue, “lo que me interesa es que la invasión de Iraq acabó con el régimen sangriento de Sadam Husein. Nadie objetó que la exhibición de fuerza de Estados Unidos ayudara al derrocamiento del dictador de Liberia, Charles Taylor… A mí lo que me importa constatar son los hechos, más allá de que las razones de unos y otros sean disímiles”.

Según Glucksmann, finalmente en Iraq “las tropas aliadas desean y terminarán imponiendo un régimen libremente elegido por los iraquíes. Hoy se manejan dos definiciones del terrorismo y el terrorista. Los autócratas, los tiranos, dicen que son terroristas los combatientes irregulares que combaten a sus ejércitos. Esa era la definición de Hitler contra la resistencia francesa, o la de Putin contra la chechena. Hay otra definición del terrorista, que yo prefiero: un hombre armado que ataca a hombres desarmados y poblaciones civiles, sembrando el terror con matanzas indiscriminadas, donde las primeras víctimas son los civiles desarmados. Los ejemplos clásicos son bien conocidos: Guernica bombardeada a la hora del mercado, las Torres Gemelas atacadas cuando la gente estaba trabajando, Varsovia arrasada por Hitler, Grozny arrasada por Putin, Halabja gaseada por Sadam. En Irak y fuera de Irak esa es la primera amenaza, sombría”.

Terrorismo universal

Y hace un repaso de todas las acciones criminales que han supuesto un desafío para todos “el atentado del 29 de agosto de 2004 en Bagdad, fue una suerte de 11-S contra la ONU. Días más tarde, el atentado contra la embajada de Jordania fue un 11-S contra los estados árabes moderados. A continuación, el atentado de Nadjaf, la profanación de la mezquita de Ali y el asesinato del ayatolá Hakim fue un 11-S contra los chiíes. Los partidarios de Sadam y los de Ben Laden son nihilistas terroristas de la misma especie. Las primeras víctimas son siempre los más humildes, las poblaciones civiles de las ciudades iraquíes, donde los terroristas intentan evitar la creación de un Estado de nuevo cuño”.

Para el escritor y filósofo francés, el terrorismo universal de hoy tiene esas proporciones devastadoras y no nace de esta o aquella guerra, de este o aquel conflicto. El peligro inmediato es ceder al pánico y ocultar la dura realidad de sus desafíos sin fronteras. Se trata, en definitiva, de un combate esencial entre la civilización y el terror. Si no se consigue frenar esa peste internacional, todos, pobres y ricos, acabarán ejecutados de alguna manera.

España y el 11M

Respecto a lo sucede en Europa, y sobre todo en España, también golpeada duramente por el terrorismo islamista, André Glucksmann cree que nuestro país debería replantearse su política tras los atentados del 11-M en Madrid. “Lo que ha ocurrido es que Estados Unidos se ha replanteado su política después de los atentados del 11 de septiembre. Y espero que Europa haga lo mismo, ya que ha sufrido en carne propia la terrible tragedia del 11 de marzo de 2004 en Madrid”.

El pensador galo comparte la tesis de Robert Kagan, autor de ´Poder y debilidad´ e igualmente defensor de las tesis de George W. Bush sobre Irak, de que la brecha que se abrió entre Europa y Estados Unidos no es ni transitoria ni circunstancial pero sitúa el foco del problema en el seno mismo de Occidente. Además, insiste en que “el apoyo a regímenes despóticos en cualquier lugar del mundo puede ser una amenaza para la seguridad global. Es un cambio de la política de los estadounidenses y espero que llegue a serlo de Occidente en su conjunto”.

El nihilismo

Su teoría realiza también la clasificación maniquea entre malos y buenos. Siendo los primeros los nihilistas y, los segundos, los que realizan intervenciones anti-nihilistas. Ante estas afirmaciones y para los que piensen que con ellas se está fundamentando la política exterior norteamericana, el pensador francés considera que “si ese fuera el caso, no sería un crimen, porque la actuación de Bush ha sido justa. Y me refiero a su intervención en Afganistán, no a toda su política. Critico en mi libro el apoyo de Bush a Putin en relación a la masacre que se está realizando en Chechenia. Asimismo, creo que hay algo de malsano cuando se reprocha a los dirigentes americanos el hablar del mal. Yo los criticaría si dijeran: “Soy el bien”. Utilizar el término mal o calificar a determinadas acciones como malas es positivo”.

En su último libro, también trata extensamente el desarrollo nihilista en Rusia considerando que “el pueblo ruso siempre se ha caracterizado por tener un destino trágico, debatiéndose entre el nihilismo y la democracia. Es algo que Europa no ha sabido ver. Actualmente, a partir de la caída del imperio soviético, la vida del pueblo ruso se ha deteriorado en la misma medida que el empobrecimiento que se produjo en Alemania cuando cayó Hitler”.

La prensa y la opinión pública

Respecto al papel de la opinión pública, y de la prensa en particular, Glucksmann tiene una opinión muy particular ya que piensa “que todos somos responsables de la supervivencia de la humanidad. El escritor, el intelectual, el filósofo tienen que tener como primera misión abrir los ojos, estar vigilantes. Deben ser capaces de enfrentarse a lo injusto y denunciar dónde están los riesgos. La falta de compromiso ha sido el gran error de los escritores del siglo XX. Y, en primer lugar, es necesario ver claro, y esta afirmación va también para los periodistas”.

Continúa esta teoría con un ejemplo: “la prensa internacional fue unánime cuando se informó de que Ben Laden tenía una Guardia especial formada por paquistaníes, árabes y chechenos. Pero nunca se encontró ni un solo checheno ni muerto, ni vivo, ni prisionero. En cambio, nadie desmintió esa información porque ésta era una forma de legitimar falsamente la intervención de Putin en Chechenia y de lavar la conciencia de la opinión pública internacional”.

Para finalizar, y teniendo claro que las guerras no son deseables, sino tan sólo un mal a veces necesario, el pensador afirma “hay muchos males que podríamos haber evitado con intervenciones puntuales y a su debido tiempo”.

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú