La resistencia del presidente checo, Vaclav Klaus, a ratificar el Tratado de Lisboa no se diluye a pesar que se haya quedado como único jefe de Estado que sigue resistiendo. Ante esto, el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, ha llegado a amenazar, en presencia del primer ministro de la República Checa, con dejar a este país sin ningún representante en el Ejecutivo comunitario.
Dice que habría que quitar comisarios
Jose Manuel Durao Barroso reclamó este martes a Vaclav Klaus que dejara de poner obstáculos “artificiales” a la ratificación del Tratado de Lisboa, recordó que fue el propio Klaus quien solicitó el ingreso de su país en la Unión Europea y llegó a amenazar a Praga con perder a su comisario en el futuro Ejecutivo comunitario si se niega a estampar su firma en el texto. “Sin el Tratado de Lisboa, si mantenemos Niza, tenemos que reducir el número de comisarios. Por lo tanto, la única manera que tiene la República Checa de garantizar que mantiene su comisario es que el Tratado de Lisboa esté en vigor”, dijo Barroso en rueda de prensa junto al primer ministro checo, Jan Fischer. En este momento, el comisario que tiene la República Checa en el equipo de Barroso es el socialdemócrata Vladimir Spidla, que ocupa la cartera de Empleo y Asuntos Sociales, según informó Europa Press.
Ante el recurso interpuesto ante el Tribunal Constitucional por un grupo de senadores y las presiones procedentes tanto de la República Checa como de otros gobiernos e instituciones europeas, Klaus se ha desmarcado con nuevas exigencias al reclamar una excepción a la Carta de Derechos Fundamentales incluida en Lisboa. El presidente checo quiere un acuerdo similar al que arrancaron Polonia y Reino Unido a los Veintisiete alegando que quiere protegerse frente a posibles reclamaciones por las propiedades confiscadas a los alemanes de la región de los Sudetes tras la Segunda Guerra Mundial.
El primer ministro checo intentó este martes desmarcarse de la posición de Klaus al asegurar que el Gobierno “no ha cambiado de posición” respecto al Tratado y que apoya el proceso de ratificación para que pueda entrar en vigor aunque admitió que “no es ningún secreto” que el presidente ha puesto “condiciones adicionales” para ello. En todo caso, descartó que ello suponga reabrir el proceso de ratificación en los Veintisiete y apuntó a que la fórmula legal para contentar a Klaus sin necesidad de someter el texto nuevamente al veredicto del resto de Estados miembros pase por una “breve declaración política” que contemple en un futuro la redacción de un “protocolo” recogiendo las especificidad checa.
Barroso coincidió con Fischer en que “no es aceptable” reabrir el proceso de ratificación no por una cuestión de “dogmatismo” sino porque “no tiene sentido”. “Sería absurdo, completamente surrealista”, remachó el presidente de la Comisión Europea, que confió en que el Consejo Europeo encuentre a finales de octubre “una solución” para que se pueda ratificar el Tratado. “No le interesa a nadie, y por supuesto tampoco a la República Checa, tener más retrasos para funcionar normalmente”. El jefe del Ejecutivo comunitario quiso dejar claro también que Bruselas “respeta completamente” el orden constitucional checo y que esperará a la sentencia del alto Tribunal sobre el recurso de los senadores pero que “tan pronto como lo haga” espera que el país “cumpla sus compromisos” que ha adquirido.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR