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Complicaciones para la colombiana Piedad Córdoba

acaba de ser formalmente destituida de su cargo e inhabilitada por 18 años por colaborar y promover a las FARC

Hace algunas semanas, desde estas mismas columnas, nos referimos a la más reciente visita de la entonces Senadora colombiana Piedad Córdoba a la ciudad de Buenos Aires. La visita fue cubierta, con lujo de detalles, por Página 12, el diario al que los Kirchner vuelcan un flujo intenso de publicidad oficial. Aquél en el que escribe regularmente Horacio Verbitsky, a quien se tiene por ex jefe de inteligencia de la subversión marxista de la década de los 70 en la Argentina, beneficiario de una amnistía de dudosa validez. En esa oportunidad destacamos que la gira de Piedad Córdoba se había concentrado en reuniones y contactos con movimientos en los que la influencia de la izquierda radical es intensa. Señalamos entonces que la visita no hacía sino reafirmar las sospechas de vinculación profunda entre Piedad Córdoba y las FARC colombianas.
 
            Ahora las cosas se han complicado para Piedad Córdoba, cuya carrera política es un interrogante. En efecto, acaba de ser formalmente destituida de su cargo e inhabilitada por 18 años por colaborar y promover a las FARC. Para la prensa regional se trata de un hecho sin precedentes en los 46 años de existencia de las FARC. Piedad Córdoba es la primera senadora destituida en Colombia por esa relación. Por el momento, entonces, no podrá ejercer ningún cargo público en su país.
 
            La sanción fue dispuesta por el Procurador General, Alejandro Ordóñez y resultó consecuencia de la información obtenida por el gobierno colombiano en las computadoras incautadas en la Operación “Fénix” en la que fuera abatido o dado de baja el ex jefe guerrillero Raúl Reyes, el 1° de marzo de 2008. Queda por ver si esa información es ahora de alguna manera confirmada o empeorada por los medios electrónicos secuestrados en la reciente operación “Sodoma”, cuando se diera de baja al llamado “Mono Jojoy”, en realidad Víctor Luis Suárez, el jefe máximo militar de las FARC. Si esto ocurriera, el futuro político de Piedad Cordoba sería muy oscuro.
 
            El gobierno colombiano logró establecer en cruces de documentos entre las FARC y la senadora que ésta respondía a los alias “Teodora de Bolívar”, “La Negra”, y “La Negrita”. Estableció asimismo que, abusando presuntamente de la autorización del gobierno colombiano para gestionar intercambios humanitarios de prisioneros, la senadora en rigor se extralimitó, refiriéndose a posibles donaciones de gobiernos extranjeros a departamentos colombianos y solicitando al grupo guerrillero divulgar pruebas de vida de algunos secuestrados “con el fin de favorecer a gobiernos de otros países”, entre los que podrían estar las autoridades argentinas, ecuatorianas y/o venezolanas. El propio Néstor Kirchner, en el 2007, caminó por la jungla colombiana del brazo de Hugo Chávez en un episodio que terminó, frustrado, como un auténtico papelón.
 
            La decisión del Procurador General de Colombia será seguramente objeto de recurso de reposición. Si el funcionario no hace lugar a ese recurso, el Consejo de Estado, máxima autoridad en lo Contencioso Administrativo, debería ratificar lo resuelto por el Procurador.
 
            Piedad Córdoba participó efectivamente en la liberación de 14 rehenes de la FARC desde el 2008. Hay quienes no creen que las acusaciones contra la senadora tengan mérito. Entre éstos, Néstor Kirchner que dijo que “nadie puede relacionar a las FARC con Piedad Córdoba”. No obstante, hay también quienes desconfían de la independencia ideológica del actual Secretario General de UNASUR. Y no sin razones.
 
            Lo cierto es que para Piedad Córdoba se inicia una etapa política distinta, signada por acusaciones de mucho peso y consecuencias quizás inesperadas. El tiempo dirá si esas acusaciones son ciertas o si, por el contrario, la izquierdista senadora Piedad Córdoba, pese a su clara vinculación ideológica con las banderas y postulados políticos de las FARC, es inocente de los gravísimos cargos que se le formularan. 
 
 
Emilio J. Cárdenas
Ex Embajador de la República Argentina ante las ONU.

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