En Estados Unidos voces de economistas, políticos o empresarios han resaltado que la crisis se agravará en un futuro cercano dadas las tendencias demográficas y los programas de salud y seguridad social que continúan en aumento.
Gabriel Sánchez Zinny
Por un lado, la tasa de natalidad en Estados Unidos está apenas permitiendo el reemplazo de generaciones, con un 2.1 hijos por mujer. Para el 2030 según el informe Joint Operating Environment, elaborado por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos para analizar diferentes escenarios geopolíticos, económicos y sociales en el futuro, la población será de 355 millones, un aumento de 50 millones. La población de mas de 65 años será el doble para el 2030, casi 72 millones de personas, o un 20% del total. Y la gente en edad laboral disminuirá de 59% al 56% para el mismo año.
Esto tiene un efecto directo en la situación fiscal del país, que este año proyecta un déficit de 1.7 trillones de dólares, cerca de un 10% del Producto Bruto. En particular en el financiamiento de los programas no discrecionales de Seguridad Social, Medicare (servicios de salud para los mayores de edad y Medicare (salud pública para los ciudadanos de menores recursos), que crecen obligatoriamente de acuerdo al aumento de la población. La combinación del envejecimiento de la población y el aumento de beneficiarios de estos programas puede ser explosiva.
En 2007, estos programas costaron mas de un trillón de dólares, dos veces lo que Estados Unidos gastó en defensa, y casi un 44% del presupuesto nacional. Para el 2030 se estima que estos programas abarquen un 75% del presupuesto. 100 millones de personas son cubiertas por los programas de Medicaid y Medicare con un gasto conjunto de $561 billones.
“Los impuestos deberán aumentar un 50% si el resto del gasto público se mantiene igual”, señala el comentarista del Washington Post Robert Samuelson. “o gran parte del gobierno deberá reducirse o cerrarse para financiar el aumento de esos gastos, o el déficit presupuestario se cuadruplicará”.
Hay varias propuestas en discusión como posibles soluciones, que fueron frecuentemente debatidas en las últimas semanas en Washington, tanto en lo que se llamó la “Cumbre de la Responsabilidad Social”, celebrada en la Casa Blanca, una convocatoria del Presidente Obama a 130 intelectuales, analistas, políticos y empresarios para discutir como rehuir el déficit. Como en las presentaciones que hizo el Presidente Obama a todos los alcaldes y gobernadores del país, y su primer discurso formal a ambas Cámaras, de Representantes y Senadores.
Algunos hablaron de la necesidad de subir los impuestos, otros de aumentar la elegibilidad de los retirados y pensionados, o de reestructurar los beneficios. Pero todas están enmarcadas en un contexto de aumento de la deuda publica y una necesidad de bajar el déficit presupuestario.
En esta presentación en el Congreso y en el nuevo presupuesto preparado para el año fiscal 2010 el Presidente Obama analizó estos programas de largo plazo, y la necesidad de reducir el déficit, pero a su vez articuló una visión política que supone un gran incremento del gasto público, en tres ejes que el mencionó como prioritarios para su Administración: la reforma del sistema de salud, el cuidado del medio ambiente y la promoción de una nueva industria de energía alternativa, y la mejora de la educación, tanto en cobertura como calidad.
En este contexto, si bien el foco de Washington sigue siendo la crisis económica, y continuará así en los meses por venir, el mundo parece estar hoy mas pendiente que nunca sobre cómo Estados Unidos está buscando salir de esta crisis. Pareciera que la situación actual ha vuelto a dar prominencia a Estados Unidos como el principal actor económico y geopolítico del planeta.
Como señala el comentarista del New York Times Thomas Friedman “mas allá de las discusiones de los recientes años acerca del inevitable declive de Estados Unidos, los ojos del mundo no están puestos en Tokio, Beijing, Bruselas o Moscu, sino en cómo Washington está buscando sacar al mundo del colapso en que se encuentra….En ningún otro momento en los últimos 50 años los americanos nos sentimos mas débiles, pero tampoco en ningún otro momento en las últimas 5 décadas el mundo nos apreció como de mayor importancia.”
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