“Las escuelas islámicas constituyen quizá el área menos conocida de la vida institucional musulmana en Estados Unidos, actuando en gran medida lejos de la vista del público, pero con muchos signos que sugieren su radicalización”.
Daniel Pipes
Cuando
un reportero tiene la rara ocasión de entrevistar a claustro y estudiantes,
especialmente acompañado de un fotógrafo, es una oportunidad
importante.
Marguerite
Michaels, de Time Magazine, logró “un grado inusual de acceso” al interior
de la Escuela Universal de
Bridgeview, Illinois, a dieciséis millas al sureste del centro
de Chicago, con 638 estudiantes desde parvulario hasta instituto. Redactó
sus impresiones en “La escuela
modelo, al estilo islámico“, y Robert A. Davis tomó algunas fotografías
impactantes.
Desafortunadamente,
Michaels mostró estar desorientado por la naturaleza real de la Escuela
Universal. Ella la retrata como una institución moderada, pero la información
que ella misma proporciona señala que es una escuela que imparte una versión
fundamentalista del islam.
Varios
ejemplos se refieren a la sexualidad:
- “La
conversación casual entre niños y niñas es desalentada en todo momento”,
informa. “No pueden socializar”, así que cualquier comunicación entre sexos se
limita a la escritura.
- “Las
niñas mayores tienen que llevar el hijab (azul claro para las
bachilleres, gris o blanco para las de instituto) y una capa tres cuartos
que parece un impermeable”. La asombrosa fotografía de ocho muchachas cubiertas
jugando al baloncesto trae a la memoria las revolucionarias islamistas que se
levantaron contra el shah de Irán a finales de los años 70. Las estudiantes se
dan cuenta de lo desagradable que encuentra esta ropa la mayoría de los
americanos; una estudiante novata, Gulrana Syed, precisa que “es imposible
integrarse llevando un pañuelo en la cabeza”.
- Cuando
un estudiante de instituto, Alí Fadhli, habla de sus “problemas” con América
fuera del ambiente de la escuela, quiere decir principalmente tentación sexual.
Probablemente, este varón de 18 años tendrá dificultades para adaptarse a la
corriente usual de la vida americana; podría terminar aislado, y quizá
rechazando violentamente la sociedad que le rodea.
Otras
actitudes se refieren al lugar de los musulmanes en Estados
Unidos:
- Hasta
el 11 de Septiembre, dice Safaa Zarzour, vicepresidente del consejo de la
escuela y su ex director, los musulmanes, como otros inmigrantes, experimentaban
“algo de discriminación”. Desde el 11 de Septiembre sin embargo, “la gente no
cree que exista algo como un buen musulmán”. En realidad, una familia de la
escuela huyó de Estados Unidos a los Emiratos Árabes Unidos tras el 11 de
Septiembre, diciendo que no se sentían “bienvenidos aquí como musulmanes”. Esta
mentalidad de sitio fomenta la agenda islamista de agravio y exigencia de
privilegios especiales.
- Lo
mismo que un comentario del director de la Universal, Farhat Siddiqui. “Decimos
a nuestros alumnos que son americanos. Pero las puertas de oportunidad se han
cerrado desde el 11 de Septiembre. ¿Cuál es la contraseña para abrirlas?”. Esto
es absurdo, ya que todas las evidencias indican que los musulmanes están
prosperando socio-económicamente en Estados Unidos, no menos que antes del 11 de
Septiembre.
- El
estudiante de instituto citado arriba también cree que “América” ve a
los musulmanes como “el nuevo enemigo”. Un estudiante llamado Ryan Ahmad
observa que “Los americanos parecen divertirse más. Los musulmanes intentamos
ser americanos, pero no sabemos cómo. Las culturas son tan distintas”. Ver a
americanos y musulmanes, o más exactamente a musulmanes y no musulmanes, como
poblaciones separadas es un componente clave del proyecto
islamista.
La
preocupación por la política exterior remata la
imagen:
- “Están
obsesionados con la política exterior”, dice Steve Landek, alcalde de
Bridgeview. “Voy a hablar con ellos acerca de mejores aceras. Quieren saber cómo
presentarse al Congreso para poder cambiar la política israelí de
América”.
- Una
estudiante de quince años a la que se le pusieron como deberes de clase de
inglés escribir acerca de su sueño americano escribió que los territorios bajo
control israelí debían ser devueltos a los palestinos, y “los judíos deben ser
abandonados a su suerte”.
Acabé
el artículo de Marguerite Michaels doblemente consternado. Primero, porque
una periodista veterana de Time no sepa ver una madraza americana delante de sus
narices, repleta de segregación, resentimiento, supremacía y aislamiento que
alimenta el temperamento islamista En segundo lugar, porque esta “escuela
modelo” produzca reservada y abiertamente graduados en serie con la esperanza de
crear unos Estados Islámicos de América.
Daniel Pipes es el director del Middle East Forum, un
miembro designado presidencialmente de la dirección del Institute of Peace de los Estados Unidos, y un galardonado columnista del New York Sun y
The Jerusalem Post.
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