El Banco Central chileno presentó a mediados se septiembre el Informe de Política Monetaria (IPOM) de 2009, que recoge una restricción del PIB entre un 1,5% y un 2%, pero se muestra ligeramente optimista para 2010. El Libertad y Desarrollo analiza dicho informe y presenta el suyo propio, en el que se tiene en cuenta un incremento del gasto público que no es considerado importante por los redactores del IPOM.
Informe de Libertad y Desarrollo
El Informe de Política Monetaria dio cuenta, en primer lugar, del profundo impacto que tuvo en Chile la crisis internacional, por lo que el PIB caerá durante el presente año entre 1,5% y 2%. Esto termina por desvanecer, afirma el estudio de Libertad y Desarrollo (LyD), la ilusión de que Chile estaba blindado frente a los hechos globales y “genera una nueva lección sobre el cuidado que debe tener la autoridad económica cuando genera expectativas difíciles de cumplir”. A pesar de eso, “la mirada al 2010 es levemente optimista”.
Se prevé para el año próximo un crecimiento en torno a 5%, en un escenario en el que el alto precio del cobre “generará un efecto algo extraño en los habituales ciclos chilenos”, ya que la moneda lejos de debilitarse se ha fortalecido cada vez más con respecto al dólar de Estados Unidos. En este punto, “el IPOM no es muy explícito”, apunta LyD, pero apuesta a que la estadounidense “seguirá debilitándose durante el próximo año, a lo cual se suma un precio de cobre cada vez mayor y la reducción paulatina de la brecha entre la tasa de política monetaria (TPM) en Chile y en Brasil, con lo cual el peso chileno seguirá fortaleciéndose”.
“Un elemento que no estuvo presente en el IPOM fue una opinión sobre la política fiscal”, afirma el estudio de LyD, que añade que “durante el presente año tendremos una expansión del gasto público que superará varias veces lo autorizado originalmente en la Ley de Presupuestos, con lo cual ni siquiera cumple la regla auto impuesta de balance estructural”. El IPOM sólo hace referencia, apunta el think tank, a que el escenario base para el 2010 contempla el cumplimiento de la regla fiscal, “lo que no es menor para la próxima administración ya que al terminar el gobierno de Bachelet con un déficit estructural, se requiere un restricción de gastos para volver al equilibrio presupuestario, sin siquiera mencionar que teóricamente se debía volver al superávit de 0,5% del PIB”.
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