Argentina y Venezuela han retrocedido a la época de los años ´80. Hoy se reúne Chávez con Kirchner en Buenos Aires para tratar una agenda puramente intervencionista. Su idea es que las compañías privadas dejen América Latina y que el Estado vuelva a dominar sectores como las telecomunicaciones, la energía o la televisión. De cara al encuentro, Chávez dijo “peronista”, “guevarista”, “fidelista”, “torrijista” pero por sobre todo, “bolivariano y martiniano”.
Megalómanos proyectos para la nacionalización de la Energía, las Telecomunicaciones, la Televisión..
La sintonía entre los dos presidentes es casi perfecta. Hugo Chávez llegó ayer a
Buenos Aires en visita de trabajo, procedente de Porto Alegre, Brasil, donde
participó en la quinta edición del Foro Social Mundial. Hoy se verá con Néstor
Kirchner en la Casa Rosada, sede del Poder Ejecutivo argentino. Se trata de la
cuarta vez que el mandatario venezolano visita este país sudamericano desde la
asunción de su par argentino, en mayo de 2003: en total, ya suman nueve los
encuentros cara a cara en apenas 20 meses.
Fuentes oficiales, citadas por
medios periodísticos porteños, afirmaron que ambos gobiernos darán curso a una
serie de convenios petroleros, comerciales y en materia de comunicaciones. Los
gobernantes pasarán revista al memorando de entendimiento acordado entre las
estatales Empresa Nacional de Energía (ENARSA) y Petróleos de Venezuela (PDVSA)
para la concreción de proyectos conjuntos. El plan de negocios aludido, de
integración energética, habilita a la poderosa PDVSA a afincarse en Argentina y
proyectar junto con ENARSA la apertura de una cadena de estaciones de servicio,
indicaron las fuentes.
Este iniciativa se remonta al año pasado cuando
Chávez anunció Argentina y Venezuela tenían intenciones de crear Petrosur, una
empresa que incluiría la participación de las petroleras estatales de
Sudamérica. Esta empresa refleja el sueño de Chávez y Kirchner por crear un
megaempresa pública que competa y presione a las privadas.
El mismo
Chávez, hace unos meses, entregó a la Argentina el primer embarque de 300.000
barriles de fuel oil (para reemplazar al gas natural para la generación de
electricidad), como parte de un convenio para paliar la crisis energética en las
pampas, según el cual, el gobierno de Venezuela financiará el 80% de la factura
a más de un año y a una ridícula tasa anual de 2%.
En el acuerdo, se
compromete a proveer 8 millones de barriles de fuel oil y un millón de barriles
de diesel a valor de mercado. Con los recursos obtenidos por esta venta,
Venezuela se compromete a comprar a la Argentina productos agropecuarios y
maquinaria. Lo cierto, como dice el analista político Alejandro Tagliavini, es
que Venezuela está subsidiando el combustible, a costa de sus ciudadanos, en
razón de arreglos políticos oscuros.
Hugo Chávez también ha puesto en
marcha una operadora estatal de telecomunicaciones en Venezuela que amenaza al
resto de compañías privadas. Y hay prisas porque el proyecto del mandatario
venezolano estará en funcionamiento en el primer semestre del año 2005: incluso
antes. “Chávez quiere impulsar el papel del Estado en todas las áreas” aseguran
economistas locales.
La empresa se llamará CVG-Telecomunicaciones y
contará con un capital social de cinco millones de dólares. Su dirección prevé
una inversión inicial de 35 millones. La empresa ofrecerá telefonía fija y
datos, aunque, en Venezuela no descartan que reciba una licencia de móviles.
El proyecto ha generado tensiones puesto que la operadora va a nacer una
década después de la privatización de la estatal CANTV. Una compañía controlada
por los americanos de Verizon, que ve ahora como le surge un inesperado rival. Y
no es la única. Telecom Italia y Telefónica, que va a comprar Telcel, pueden ser
otras de las afectadas.
Algunos representantes de CANTV han llegado a
decir que el Gobierno concederá privilegios a CVG-Telecomunicaciones a través de
exenciones fiscales. Por ahora, la presión no ha afectado al antiguo monopolio
público aunque algunos analistas de Caracas no descartan la huída de Verizon.
La otra gran ilusión estatista de estos gobernantes es crear la
Televisora del Sur (Telesur), una gran cadena de televisión regional como la
CNN. El acuerdo ha venido apenas dos meses después de que Chávez firmase otro
pacto similar con Kirchner. El ministro venezolano de Información, Andrés
Izarra, aseguró que van a trabajar para tener un instrumento “para afianzar
nuestra soberanía y ayudar a divulgar un pensamiento alternativo frente a los
imperios del norte”. Izarra señaló que el objetivo de este nuevo canal es llegar
también al mercado hispano de EEUU.
Telesur, que contará con el respaldo
económico de Bancoex (entidad controlada por el Ministerio de Finanzas) comprará
contenidos a productoras independientes y no descarta que canales privados se
sumen proyecto.
Lula, Chávez y Kirchner han venido a retar a los grandes
grupos latinoamericanos, Televisa, Telmex, Grupo Cisneros (que ha mantenido un
duro enfrentamiento con Chávez), O´Globo y Clarín, y a compañías como News Corp,
el holding de Rupert Murdoch, y Liberty Media.
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