Pensamiento y Cultura

El paro y la pobreza son los principales motivos de preocupación de los jóvenes iberoamericanos

Edades comunes y problemas e inquietudes comunes. Esta parece ser la máxima de las respuestas dadas por jóvenes de toda América Latina, España y Portugal y que integran un estudio recientemente presentado en México.

INFORME DE LA OIJ Y CEPAL
A pesar de vivir en países diferentes, con diferentes sistemas sociales y
económicos, los jóvenes de los países latinoamericanos, España y Portugal están
preocupados por las mismas cosas, como la incidencia del paro o la dependencia
económica de las familias y comparten tendencias en otros aspectos como el ocio
o las inquietudes culturales.

Esta es una de las principales conclusiones
del el estudio “La Juventud en Iberoamérica: tendencias y urgencias”, que han
elaborado conjuntamente la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ) y la
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), y que se está basado
en las respuestas de jóvenes latinoamericanos, españoles y portugueses.


Instrumento de actuación

El
informe, que se presentó en la XII Conferencia Iberoamericana de Ministros de
Juventud celebrada recientemente en Guadalajara (México), se realizó con la idea
de servir de instrumento a los gobiernos, organismos internacionales e
instituciones para ejecutar una serie de iniciativas y acciones que impulsen el
desarrollo y el bienestar de los jóvenes.

El trabajo también pone de
manifiesto que los problemas y precariedades a los que puede enfrentarse este
grupo de edad en los diferentes países estudiados son más relevantes en aquellos
que viven en condiciones más precarias, con menos oportunidades y que están
alejados de los centros urbanos.

Por esta razón, el informe ratifica la
necesidad crear las condiciones que promuevan más protección a los jóvenes,
reduzcan su vulnerabilidad, los reconozcan efectivamente como sujetos de derecho
y les permitan, en la medida que incrementan su edad, conquistar una autonomía
tanto de hecho como de derecho.

Mejor en
educación


Uno de los aspectos que aborda el trabajo considera que
los países estudiados han visto como el nivel de su educación crecía de manera
“sustancial”. Así, la gran mayoría cuentan con sistemas universales de educación
primaria y han conseguido reducir considerablemente las tasas de analfabetismo
juvenil.

Sin embargo, la asignatura pendiente en esta materia sigue
siendo la gran diferencia en las tasas según se hable de uno y otro país, por
ejemplo, desde el 85% logrado en Cuba o Chile hasta el 37% de Guatemala. Esta
cifra se incrementa todavía más cuando entran en escena España, con un 116%, y
Portugal, con el 114%.

Con respecto a la educación superior, en América
Latina se pasó del 4,4% de los jóvenes de 25 y 29 años a un 6,5%, en la última
década, lo que significa un aumento importante pero todavía insuficiente.
Además, las mujeres no suelen acceder a este tipo de formación.

Emancipación y pobreza

Otro de los asuntos que,
en general preocupa a todos los jóvenes consultados es el tiempo de permanencia
en el hogar materno. En la actualidad, entre siete y nueve de cada 10 jóvenes
iberoamericanos prolongan su permanencia en el hogar familiar, retrasando así la
formación de una familia propia, un fenómeno que se registra con fuerza en
países como Chile, con el 88%; Colombia, 84%; México, 80% o España, país en el
que el 70% de los jóvenes siguen viviendo en casa de sus padres.

La
pobreza sigue siendo la base de este y otros problemas, ya que este mal afecta
al 41% de los jóvenes de 18 países latinoamericanos (unos 58 millones de
personas, 21 millones de ellos en la pobreza extrema), porcentaje que, desde
1990, aumentó en un 7,6%.

Además, los datos de 13 de los países
analizados muestran que, entre los jóvenes que viven en las ciudades, un tercio
son pobres, mientras que el porcentaje de jóvenes rurales pobres se eleva hasta
el 64%.

Empleo

A esta circunstancia
hay que unir el deterioro del empleo juvenil en estos países. De esta manera, la
tasa de actividad de los jóvenes latinoamericanos se sitúa en el 58,7%, mientras
que en España se sitúa en el 63%.

Finalmente, en este sentido hay que
destacar que las mujeres siguen teniendo condiciones laborales mucho más
desfavorables que los hombres, como indica la mayor tasa de desempleo, la mayor
proporción de empleo en los sectores poco productivos y los niveles de ingresos
más bajos, pudiendo incluso constatar el estudio que la brecha entre ingresos
masculinos y femeninos crece con el aumento de la edad.

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