Política

El régimen castrista acosa a trece disidentes encerrados en casa del presidente del Partido Socialdemócrata

Este viernes se cumple una semana desde que comenzara el “asedio” del régimen castrista a la casa del presidente del Partido Socialdemócrata de Cuba, Vladimiro Roca, en la que un grupo de treces disidentes se encuentran encerrados para exigir que les devuelvan los materiales de trabajo que les fueron quitados por la policía política. El Gobierno envía grupos de personas para que, desde el exterior, les insulten.

Desde hace una semana

Según el relato telefónico de la periodista independiente y delegada en Cuba de la Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales (FLAMUR) a Misceláneas de Cuba, Georgina Noa Montes, “esto es todos los días. No tienen un horario fijo para parar un grupúsculo de persona frente a la vivienda, con carteles, para que griten desaforadamente palabras incoherentes y obscenas contra nosotros… Estoy segura que ni nos conocen y que ni si quiera son del barrio de Nuevo Vedado”. Este último es la zona de La Habana donde reside Vladimiro Roca.
 
Además del acoso al que se les somete, estos disidentes son objetos de una campaña de difamación por parte del régimen de Fidel Castro. Montes denuncia que frente a la casa donde están encerrados “se encuentran una escuela de muchachos de secundaria básica, y para tapar esta injusticia y violación de los derechos humanos que el Gobierno está cometiendo con nosotros, le dicen que somos terroristas, pagados por la mafia de Miami para hacerle daño al pueblo cubano” a lo que añade: “los incitan a que nos griten, les prohíben que se detengan a leer nuestros carteles y a que transiten por la acera de la vivienda de Vladimiro“.
 

La disidente también denuncia la manipulación a la que son sometidas las personas que participan en esos grupos de acoso. Así, relata que “lo triste (…) fue ver como estas seis mujeres con cuatro niños que no pasaban los doce años. Pero todos los que estamos aquí con la cabeza bien alta nos paramos en el portar a ver a estas pobres personas que son manipuladas por el Gobierno a bases de mentiras, por una merienda, quizás por un diploma, o por mantener un puesto laboral”.

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