El azar me brinda la oportunidad de escribir sobre dos episodios marciales muy concretos. El diferido del PP de Mariano Rajoy y las maniobras de distracción del PSOE de Zapatero, al grito de guerra: “Niñas a la Moncloa”
María J. Izquierdo
Recibo en mi e-mail la frase del día. Llega mañanera. Y tan madrugadora como el alba. O la muerte. Porque la muerte siempre madruga. Después, me enfrasco en la lectura de la prensa española y leo hasta lo que no está escrito. Esa es mi vida. Pero he decidido escapar del arrumbamiento.
La frase de hoy dice: “No es un deshonor rendirse a fuerzas superiores”. Según se mire, pienso con rebeldía y afán de llevar la contraria al Nóbel Steinbeck. Aunque, en realidad, levanto las manos, enarbolo una bandera blanca y me rindo a la evidencia: esto no hay quien lo entienda.
Lo mismo le ocurrió al corresponsal de New York Heral Tribune, que fue uno de esos periodistas malditos que no gusta que anden sueltos, porque luego van y cuentan sus vivencias, como hizo con la Segunda Mundial en “Una vez hubo una guerra”.
Y no hay dos, sin tres. La mundial, y la tercera, es la que tenemos aquí montada. A derecha e izquierda. Porque los españoles somos guerreros, levantiscos; resistentes y apasionados. Por naturaleza. Nos gusta dar la nota, aunque todo tiene un límite.
Pero, en fin, sí algunas veces la ocasión la pintan calva, a mí, el azar me brinda la oportunidad de escribir sobre dos episodios marciales muy concretos. El diferido del PP de Mariano Rajoy y las maniobras de distracción del PSOE de Zapatero, al grito de guerra: “Niñas a la Moncloa“.
Por lo general, las guerras partidistas se libran entre corrientes. A veces, incluso, contracorriente. Antes o durante los congresos estatutarios. Entre corrientes son fraticidas y luego viene lo de la Memoria Histórica. Todos pierden. Contracorriente, rejuvenecen. Pero son arriesgadas y políticamente incorrectas.
Hoy, sin embargo, la juventud es un valor en alza. Como lo es la igualdad de género o el lenguaje de los SMS. En política, o donde se tercie. Porque la juventud posee ideales y afán de justicia. Si está sana, por supuesto. La insana es tan cenital como la vejez misma. Difícil y mortal. Y la igualdad es lo que tiene que ser.
Cosas que pasan. De la misma forma que sólo los auténticos soldados van y vienen a toque de corneta de conflicto en conflicto bélico, o misión, que son eufemismos de guerra. Y, los eufemismos no son para las tropas. Porque las tropas son las que llaman pan al pan, y al vino, vino.
Por eso, tras el discurso de Elche, la tropa del PP quiere levantarse en armas. Su militancia no es precisamente de la escuela de Teresa de Calcuta. En tanto, la del PSOE observa como se pasa revista a las tropas, en avanzado estado de gestación. Todo un hito. Y sigan a esa chica. Es Carmen Chacón. Ministra de Defensa. ¿Por qué no?
El punto final lo pondrá una vez más Gila. Ese gran humorista español, ya fallecido, más rojo que su teléfono, que resucita cada día con su humor y sus chistes:
¿Es el enemigo?” ¿Sí? Pues qué digo que si paran la guerra un poco… Si, si… ¡…la de los políticos, por lo menos!… Verán… es que la tropa necesita una tregua. Si, si, ¡qué digo que la tropa necesita una tregua para asimilar tanto ruido, pitote y barullo!
María J. Izquierdo, es periodista.
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