El Gobierno socialista se ha limitado a pedir a la dictadura cubana que no se vuelva a repetir un incidente como el de la expulsión del eurodiputado Luis Yáñez.
Simple comunicado de condena
Tras la reunión a la que fue convocado el embajador de Cuba en España, Alejandro González, el Ministerio de Asuntos Exteriores ha emitido un comunicado de prensa en el que condena la expulsión del eurodiputado socialista Luis Yáñez y se limita a señalar a la dictadura “castrista” que espera que ese tipo de “incidentes” no se vuelvan a producir porque “no ayudan al desarrollo de las relaciones entre los dos países”.
El texto, difundido tras la reunión entre González y el secretario de Estado para Iberoamérica, Juan Pablo De Laiglesia, la cual se prolongó por espacio de casi una hora, destaca que el Gobierno español condena la no admisión de Yáñez que llegó en la madrugada de este lunes al aeropuerto de La Habana con un visado de turista, al igual que su mujer, la diputada Carmen Hermosín, a la que las autoridades cubanas sí estaban dispuestas a dejar entrar en la isla, pero que decidió regresar con su marido a España.
El embajador cubano, de acuerdo con la nota, informó a De Laiglesia de que la decisión de no permitir el ingreso de Yañéz en territorio cubano tuvo lugar como “consecuencia de la aplicación de las leyes internas cubanas”, a lo que el secretario de Estado respondió reiterándole el “rechazo” a esa medida y trasladándole que el Ejecutivo español espera que “no se vuelvan a producir este tipo de incidentes que no ayudan al desarrollo de las relaciones entre los dos países”.
El Gobierno español, en el comunicado, no menciona si la expulsión puede tener algún tipo de repercusión en las relaciones bilaterales entre ambos países y en la intención de Madrid de que durante la presidencia española en turno de la Unión Europea (UE) se llegue a un consenso entre “Los Veintisiete” para alcanzar un marco bilateral de cooperación con Cuba que sustituya la “Posición Común” que rige la política comunitaria hacia la isla desde 1996 y que condiciona las relaciones a avances en democracia y derechos humanos.
Por su parte y desde Sevilla, el protagonista del incidente, Luis Yáñez, ha pedido que su inadmisión en Cuba no interfiera en la búsqueda de unas nuevas relaciones de la Unión Europea con la dictadura cubana.
Yáñez se mostró sorprendido de que el embajador cubano le haya dicho al secretario de Estado para Iberoamérica que su viaje no era “inocente” y quiso dejar claro que, aunque tenía pensado telefonear y reunirse con amigos y conocidos “demócratas”, cuando acudió a la isla su agenda “aún estaba en blanco” al tratarse de un viaje privado.
El eurodiputado socialista ha negado que tuviera alguna “agenda secreta” para reunirse con opositores a la dictadura cubana y que tampoco imaginaba “que estuviera en una lista negra”.
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