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Abd Alrhman Al Darra / pexels

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Estados Unidos no es el país de la libertad

Los ideólogos de la derecha conservadora le han hecho creer al mundo de que los Estados Unidos son, sino el país de la libertad, el que la defiende. Pero la ciencia dice otra cosa.

Claramente no es el país más libre del mundo, al punto de que todos los índices de libertad económica lo ubican muy por debajo de los primeros lugares, por caso, el de la Heritage Foundation lo pone en el puesto 22.

¿Pero sin ser el más libre, es el defensor global de la libertad? No parece. Veamos solo dos aspectos que son cruciales a la libertad.

Empecemos por las fronteras. La libertad de inmigración debe ser total, o sea, la libertad debe ser, precisamente, libertad. Si la inmigración es excesiva, es decir, supera a lo que el mercado puede absorber voluntaria y pacíficamente para el progreso de la sociedad, se debe, precisamente, a factores extrínsecos al mercado, factores que lo vulneran, lo destruyen. ¿Quién? Pues el Estado y su monopolio de la violencia con el que recauda impuestos para luego derivarlos en “beneficios sociales” que atraen exageradamente a los extranjeros.

Pero el Estado de los Estados Unidos aumentó las operaciones de “control” -represión, en rigor- migratorio de la Administración Trump y el año pasado provocó una pérdida estimada de 668.000 puestos de trabajo y afectó a la actividad económica local, según un informe publicado por la Brookings Institution.

El estudio concluyó que la intensificación de las operaciones del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) generó un impacto económico en general que fue más allá de los trabajadores indocumentados, afectando a empresas, al gasto de los consumidores y al empleo en múltiples sectores.

Los investigadores analizaron 86 ciudades que registraron los mayores incrementos en detenciones por parte de ICE durante el primer semestre de 2025 y estimaron que se perdieron aproximadamente 13 puestos de trabajo por cada detención adicional.

La construcción y otros sectores que tradicionalmente emplean a un gran número de trabajadores indocumentados registraron algunas de las mayores caídas en el empleo. El informe también detectó pérdidas de empleo en sectores como el de las artes y el entretenimiento, donde la presencia de trabajadores inmigrantes es relativamente limitada.

Según el estudio, las empresas redujeron su personal y su actividad a medida que las operaciones de control migratorio se hicieron más visibles y la preocupación se extendió por las comunidades locales.

Los autores estimaron que entre 51.000 y 297.000 de los empleos perdidos habrían correspondido a trabajadores nacidos en Estados Unidos. El informe señaló que las empresas que dependían en parte de mano de obra inmigrante a menudo redujeron sus operaciones tras enfrentarse a escasez de personal, lo que afectó tanto a empleados inmigrantes como a los nacidos en el país.

La investigación se basó en datos de detenciones de ICE recopilados por el Deportation Data Project, estimaciones de empleo de la firma de análisis del mercado laboral Lightcast y registros federales de nóminas.

El informe también señaló una debilitación del gasto de los consumidores en comunidades con alta presencia de inmigrantes.

Los investigadores citaron un estudio independiente que mostraba que el gasto en los barrios de Los Ángeles con una gran población nacida en el extranjero cayó hasta un 25% en los dos meses posteriores al anuncio de una campaña local de operaciones de ICE.

Los investigadores de Brookings señalaron que el enfoque de la Administración Trump difería de anteriores esfuerzos de control migratorio por su escala y visibilidad, generando lo que describieron como un «efecto disuasorio» en general sobre las economías locales.

Los resultados se producen mientras la Administración Trump continúa argumentando que un control migratorio más estricto contribuye a proteger a los trabajadores estadounidenses, mientras que sus críticos sostienen que las operaciones de gran escala pueden perturbar los mercados laborales y la actividad económica en las comunidades afectadas.

El otro aspecto crucial es el de las leyes de “propiedad intelectual” que garantizan el monopolio de ideas al primero que llega a la oficina de patentes. Los defensores argumentan con una hipocresía destacable que de no existir se ralentizaría el desarrollo tecnológico porque nadie invertiría en investigación si sus descubrimientos no fueran exclusivos cuando la realidad es todo lo contrario. Si las ideas fueran diseminadas por el mercado en libertad, muchos más crebros podría trabajar sobre ellas potenciando el desarrollo infinitamente.

Pero el Estado de los EE.UU. es un campeón global en la imposición de “derechos intelectuales”. Entre sus últimas acciones acaba de lanzar su tercera investigación comercial contra Vietnam sobre la gestión de los derechos de propiedad intelectual lo que podría abrir la puerta a aranceles adicionales sobre las importaciones vietnamitas, según informó Bloomberg.

La Oficina del Representante Comercial de EE.UU. indicó que la investigación en virtud de la Sección 301 examinará las políticas y prácticas de Vietnam relacionadas con la protección y aplicación de la propiedad intelectual, y evaluará su impacto en el comercio estadounidense.

El Representante Comercial de EE.UU., Jamieson Greer, señaló que la investigación tiene como objetivo abordar las preocupaciones de larga data sobre la aplicación de la propiedad intelectual en Vietnam y podría derivar en nuevas medidas si se consideran justificadas.

Según Bloomberg, Vietnam fue designado «país extranjero prioritario» en el informe anual de propiedad intelectual de la USTR publicado en abril, convirtiéndose en el primer país en recibir dicha clasificación en 13 años.

Vietnam ha intensificado recientemente sus esfuerzos de aplicación. El primer ministro Le Minh Hung afirmó a principios de este mes que el país sigue comprometido con la lucha contra las infracciones de propiedad intelectual, tras reunirse con el vice representante comercial de EE.UU., Rick Switzer, en Hanói.

La nueva investigación llega en un momento en que las negociaciones comerciales entre Washington y Hanói siguen sin resolverse. A pesar de meses de negociaciones, ambas partes aún no han alcanzado un acuerdo definitivo, en medio de disputas sobre prácticas de triangulación comercial, acceso al mercado y el creciente superávit comercial de Vietnam con Estados Unidos.

Bloomberg informó de que el superávit comercial de Vietnam con EE.UU. se amplió hasta los 178.200 millones de dólares en 2025, un aumento de aproximadamente 54.700 millones de dólares respecto al año anterior.

Por Alejandro A. Tagliavini*

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

En X @alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com


Un niño mira por encima de un muro de hormigón coronado por un alambre de púas en monocromo.

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