Hay rockeros que no tienen fin. Es el caso de Marcelo Gallardo y de Martín Palermo que con 33 y 35 años, respectivamente, fueron quienes animaron el partido entre River Plate y Boca Juniors, el superclásico de Argentina marcado porque ambos clubes atraviesa una de las peores crisis de su historia.
Estrellas del clásico River-Boca
El primero en mojar fue Gallardo. El de River desniveló el marcador en el minuto 28 y llevó la alegría al estadio Monumental. A pesar de ser un centrocampista cuya misión es más la de imponer criterio, ante la crisis de juego que vive su equipo, se está reconvirtiendo en el que traslada el balón desde la defensa hasta la delantera.
Incluso se permite, en más de una ocasión, en llegar suelto hasta la frontal de área y sacar un zapatazo imparable y que si va a puerta tiene muchas posibilidades de acabar en las mallas. Es un jugador de mucha garra y que no soporta que se hable del equipo. Siempre está dispuesto a morir de pie y, nunca mejor dicho, con las botas puestas.
Debutó en la máxima categoría argentina con River Plate en el año 1993. En el 1999 se marchó al Mónaco francés durante cuatro años antes de volver otra vez al equipo de Los Millonarios. Volvió a Francia para estar una temporada en el PSG y luego otra en el DC. Para el 2009 decidió regresar a su club del alma.
Palermo no se quedó atrás
El Loco es otro que tiene mucho amor propio y que siempre aparece cuando el agua más ahoga a su equipo. Lo hizo con la selección y lo ha hecho con Boca en innumerables ocasiones. Ante River empató en el minuto 68 cuando el rival parecía que iba a hacer el 2-0 a la contra.
Palermo, con 35 años, vuelve a tener la gloria en sus manos con goles y apariciones salvadoras. Regresa aquel Loco que cautivó a todo el mundo desde 1992 hasta 1997 con Estudiantes de La Plata y desde 1997 hasta el 2001 con Boca. Con el Villarreal tuvo dos años muy buenos pero una larga lesión le mermó.
Deambuló por Betis y Alavés sin suerte y decidió volver a Argentina, a aquel Boca donde tantas tardes de gloria tuvo. Sus últimas patadas al balón están siendo propias de un gran futbolista que tiene mentalidad ganadora y que nunca se rinde. Palermo y Gallardo, dos ejemplo a seguir.
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