Donald Trump ha derrotado a Hillary Clinton, ex primera dama, ex senadora y ex secretaria de Estado. Su victoria, inesperada para la mayor parte de la prensa europea y las élites políticas, conmociona en estas horas al viejo continente.
Por el propio Trump sabemos que Clinton, que aún no ha reconocido públicamente su derrota, le ha llamado por teléfono para felicitarle. Trump, de 70 años, será el presidente número 45 del país y también el de mayor edad en ejercer su primer mandato. Obama entregará el poder a Trump el 20 de enero luego de estar ocho años en el cargo.
A tenor de sus polémicas declaraciones en campaña y propuestas de gobierno, hoy el resto del mundo y los propios norteamerianos se han despertado en un mar de interrogantes y dudas. Su discurso de la victoria ha sido, no obstante, de manual, correcto en las formas y el fondo. Lo pudiera haber firmado la propia Clinton. Apeló Trump a la unidad y a gobernar para todos.
Se recuerda que Estados Unidos es un país con una democracia llena de resortes y contrapoderes y que la presidencia es una “pieza” más del sistema y está sometida a numerosos controles. Pero la victoria de Trump es también la derrota de las élites políticas, especialmente las concernientes al partido demócrata, claramente perdedor de estos comicios. Quizá el principal contrapeso a Trump esté en el propio partido republicano que ha renovado su mayoría en el Congreso y el Senado.
De Hillary Clinton se dice que siempre algo, “en el último momento”, trastoca sus planes. Ha vuelto ha suceder. Ha perdido frente a Trump, y Trump era su mejor baza para alcanzar la presidencia. Un candidato que siembra un mar de interrogantes e incertidumbres. Es seguro que cuando las aguas de la política americana bajen más calmas se han de analizar las políticas del presidente Obama, tanto dentro como fuera de Estados Unidos. Ha perdido Hillary pero también ha perdido Obama.
Hoy el mundo se pregunta si Trump es lo que parece o hay algo más detrás de esa imagen populista y controvertida. Habrá que esperar a las primeras decisiones del presidente electo de los Estados Unidos sobre quienes estarán en su equipo de transición y a sus designaciones y nombramientos de quienes formen parte de su gobierno a partir del próximo 20 de enero. Demasiadas incertidumbres, demasiados interrogantes y la esperanza de que funcionen, una vez más, las instituciones republicanas en el pais más poderoso del mundo.
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