No hay más vias posibles y, tal y como ha confirmado el Gobierno de Estados Unidos, General Motors (GM) va a solicitar su entrada en el proceso de bancarrota. La compañía recibirá otros 30.000 millones de dólares procedentes de las arcas públicas para acometer su reestructuración bajo la protección judicial.
EEUU controlará el 60% de la compañía
El Gobierno de Estados Unidos recibirá a cambio un 60% de la compañía una vez que concluya el proceso. Canadá ha llegado a un acuerdo para invertir 9.500 millones de dólares por una participación que ronda el 12%, según han informado altos cargos de la Casa Blanca.
Durante el proceso, y para conseguir financiación, se venderán los activos de la compañía que se consideran menos saludables. El sindicato Unión de Trabajadores del Automóvil (UAW) será propietario de un 17,5% a cambio de concesiones, mientras que los bonistas obtendrán un 10 por ciento de la compañía y garantías para adquirir una participación mayor en el futuro.
El Gobierno no está dispuesto a ofrecer mayores ayudas al sector, según altos cargos de la Casa Blanca. Un juzgado federal podría aprobar hoy la venta de los activos más saludables de Chrysler a una nueva compañía encabezada por la italiana Fiat. Ford es la única de las tres grandes automovilísticas estadounidenses que no ha solicitado ayudas públicas a las autoridades.
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