Economía y Sociedad, Europa

La Ayuda al Desarrollo de España bajó, ya en 2011, un 32,7 por ciento

El compromiso de los países ricos de aumentar la ayuda pública al desarrollo (APD) se ha debilitado con la crisis. En 2011 las aportaciones netas de ayuda hechas por los países del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) bajaron en términos reales un 2,7%, según datos difundidos por la OCDE.

16 países han reducido su ayuda

Es la primera baja desde 1997, aunque hay que tener en cuenta que en 2010 se alcanzó la ayuda más elevada jamás registrada en términos reales. España redujo su ayuda el año pasado en un 32,7%.

"Lo más sintomático es que 16 países han reducido su ayuda, como consecuencia de la crisis económica"

En 2011, las aportaciones netas de APD ascendieron a 133.500 millones de dólares, lo que representa el 0,31% del PIB de los países donantes, lejos del 0,7% que se suele mencionar como objetivo.

Del total de la ayuda neta, la ayuda bilateral dedicada a programas y proyectos de desarrollo (es decir, sin incluir las deudas perdonadas y la ayuda humanitaria) ha descendido un 4,5%.

Como excepción, la ayuda al continente africano ha aumentado un 0,9%, hasta alcanzar los 31.400 millones. Esto es consecuencia del aumento de la ayuda a África del Norte para paliar los efectos de las revoluciones en los países árabes.

Entre los países donantes, destacan por el valor absoluto de su ayuda Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Francia y Japón. En términos relativos, los que superan el objetivo del 0,7% del PIB son Holanda, Noruega, Suecia y Luxemburgo.

Pero lo más sintomático es que 16 países han reducido su ayuda, a consecuencia de la crisis económica. Las bajas más importantes se han registrado en Austria (–14,3%), Bélgica (–13,3%), Grecia (–39,3%), España (–32,7%) y Japón (–10,8%).

Que países como Grecia y España no estén en condiciones de mantener su ayuda se comprende. La ayuda de España supuso el año pasado 4.264 millones de dólares, equivalentes al 0,29% del PIB.

La APD creció un 63% desde 2000 hasta 2010, en que alcanzó un récord. Los efectos de la crisis en la ayuda al desarrollo se manifiestan con retraso, pero desde el pasado año varios donantes han reducido considerablemente sus presupuestos de ayuda y en los próximos años se seguirá notando el efecto.

"La ayuda aportada por España bajó un 32,7% en 2011"

Según la encuesta que realiza el CAD sobre previsiones de gasto de los donantes, la ayuda podría aumentar un 6% en 2012, pero fundamentalmente por préstamos ya atribuidos por organismos multilaterales. Y a partir de 2013, la ayuda se estancaría.

Capitales que salen de África

Pero el desarrollo de regiones atrasadas no depende solo de la ayuda extranjera. Bastaría con que en muchos de estos países los capitales se invirtieran allí, en lugar de marchar al exterior. Por ejemplo, en África según un informe del Global Financial Integrity, 854.000 millones de dólares salieron de forma ilegal entre los años 1970 y 2008. Esta cifra duplica la ayuda al desarrollo recibida en ese periodo. Los países con mayor éxodo de capitales fueron Nigeria. Egipto, Argelia, Marruecos y Sudáfrica.

Buena parte de esas sumas son fruto de la corrupción, práctica que empieza a ser perseguida en los países receptores de capitales. La caída de dictadores árabes como Ben Alí en Marruecos, Gadafi en Libia y Mubarak en Egipto, ha llevado a rastrear las sumas de fondos públicos detraídos y ocultados en el extranjero. En Francia, la justicia investiga la denuncia presentada por la ONG Trasparencia Internacional contra tres jefes de Estado africanos por presunto desvío de fondos públicos: Teodoro Obiang de Guinea Ecuatorial, Denis Sassou-Nguesso del Congo y el ya fallecido presidente de Gabón Omar Bongo. Como consecuencia de esta investigación la justicia francesa incautó el pasado febrero los bienes de lujo que tenía en París el hijo de Obiang, Teodoro.

No es que la corrupción sea algo exclusivo de África. También hay altos niveles de corrupción en países asiáticos, pero como esos capitales se invierten allí la corrupción ha sido compatible con un crecimiento económico notable.

¿La ayuda es el problema?

La disminución de la ayuda al desarrollo no inquietará a los que consideran que la ayuda no incentiva a los gobiernos de los países receptores a buscar vías alternativas para generar recursos, y que crea dependencia. Es la tesis sostenida por Dambisa Moyo, economista nacida en Zambia, en su libro Cuando la ayuda es el problema. Moyo, que ha trabajado en el Banco Mundial, se pregunta por qué África no ha logrado el despegue que se ha producido en otra regiones, como en Asia, y por qué razón no está aprovechando las ventajas de la globalización. Su respuesta es que el modelo basado en las ayudas no ha logrado un crecimiento económico sostenible, y que su aplicación provoca efectos políticos y económicos adversos (corrupción, conflictos, debilidad del capital social y de la competitividad…).

A su juicio, habría que plantearse a corto plazo una reducción la ayuda otorgada y poner en marcha modelos alternativos que se han mostrado eficaces en otras regiones.

Tal vez la crisis económica de los países donantes fomente una solución, no buscada, de este tipo.

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