Política

La FAO y el Programa Mundial de Alimentos cifran en más de mil millones los hambrientos en el mundo

Con motivo de la celebración el viernes del Día Mundial de la Alimentación, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y del Programa Mundial de Alimentos (PAM) han presentado este miércoles el informe El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo. Según estas organizaciones, en este momento hay 1.020 millones de hambrientos en el planeta.

Informe de ambos organismos

Según un comunicado de la FAO, el director de este organismo, Jacques Diouf dijo que “el aumento del número de víctimas del hambre es intolerable”. A esto añadió que “tenemos los medios técnicos y económicos para hacer desaparecer el hambre, lo que falta es voluntad política para erradicarla”, afirmó, citado en un comunicado del organismo que dirige. La agencia Europa Press informó de que Diouf también indicó que la clave es invertir en agricultura en los países en desarrollo, “ya que un sector agrícola saludable es esencial no sólo para vencer al hambre y la pobreza, sino también para asegurar un crecimiento económico generalizado y la paz y estabilidad en el mundo”.
 
“Los líderes mundiales reaccionaron con contundencia a la crisis económica y financiera y lograron movilizar miles de millones de dólares en un plazo de tiempo muy corto”, dijo el drector de la FAO, que añadió: “la misma acción enérgica es necesaria para combatir el hambre y la pobreza”.
 
El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo señala que la práctica totalidad de las personas malnutridas vive en los países en desarrollo. Así, en la región de Asia – Pacífico sufren hambre 642 millones de personas, en África subsahariana 265 millones, en Latinoamérica y el Caribe 53 millones, en Oriente Próximo y el norte de África 42 millones y en los países desarrollados 15 millones. El documento de la FAO y el PAKM detalla que el número de personas malnutridas ha aumentado de forma lenta pero constante a lo largo de la última década. Entre 1995 y 1997 y 2004 y 2006, coincidiendo según los autores con un descenso sustancial de la ayuda oficial al desarrollo a la agricultura, el número de hambrientos se disparó en todas las regiones excepto en Latinoamérica y el Caribe, donde aumentó posteriormente esta cifra por la crisis económica y alimentaria.
 
Varios factores
 
El aumento de víctimas del hambre durante ambos períodos de precios bajos y prosperidad económica y las bruscas subidas en períodos de precios altos y dificultades económicas demuestra la debilidad del sistema de gobernanza de la seguridad alimentaria mundial, según la FAO. El informe indica que hay al menos tres factores que han coincidido para que la crisis actual sea tan devastadora para las familias pobres en los países en desarrollo.
 
En primer lugar, la crisis afecta a gran parte del mundo de forma simultánea, por lo que se reduce la posibilidad de emplear mecanismos tradicionales de defensa como un mayor uso de la ayuda oficial al desarrollo o la petición de créditos. En segundo lugar, la crisis económica llega tras una crisis alimentaria que ya ha debilitado las estrategias de supervivencia de los pobres. “Enfrentados al alza de los precios de los alimentos, la disminución de ingresos y tras haber reducido el consumo de alimentos y recortado gastos en aspectos esenciales como la atención sanitaria y la educación, estas familias corren el riesgo de caer aún más hondo en la trampa del hambre y la pobreza”, asegura el documento.
 

El tercer factor que diferencia esta crisis de las anteriores es que los países en desarrollo se encuentran más integrados ahora –tanto a nivel financiero como comercial– en la economía mundial que hace 20 años, lo que les convierte en más vulnerables a las fluctuaciones de los mercados internacionales.

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