América, Economía y Sociedad

La ONU publica su informe anual sobre producción y consumo de drogas

Ha seguido disminuyendo la superficie de cocales, sobre todo en Colombia, pero ha aumentado la oferta de cannabis y drogas sintéticas. En muchos países, el abuso de analgésicos y tranquilizantes con fines no médicos se ha hecho un problema sanitario más grave que el consumo de drogas ilegales.

El informe1 anual de la UNODC2 (la oficina de la ONU para las drogas y el crimen), publicado la semana pasada, no presenta esta vez grandes novedades en cuanto a la producción total, pero aprecia algunos cambios en las sustancias consumidas y en las rutas comerciales de la droga.

Según las estimaciones de la UNODC , entre 150 y 300 millones de personas (el 5% de la población adulta mundial) consumieron alguna droga de manera ilegal en 2010, incluyendo el uso no médico de productos vendidos con receta en farmacias. Mientras que la cifra total apenas varía respecto al año anterior, el porcentaje de “consumidores problemáticos” (los que toman habitualmente opiáceos, cocaína o anfetaminas) sí crece hasta llegar al 12%.

Por tipo de droga, la producción de opio en 2011 creció respecto a 2010 (cuando una enfermedad vegetal devastó gran parte de las plantaciones en Afganistán) y se sitúa en los niveles de 2009. Con todo, aún está un 20% por debajo del máximo histórico alcanzado en 2007. La superficie de cultivo de coca continuó con su tendencia descendente (un 18% menos que en 2007 y un 33% menos que en 2000).

En cambio, aumentó la oferta de cannabis, drogas sintéticas y metanfetaminas. Las cifras de producción corresponden a estimaciones, basadas muchas veces en las incautaciones y los precios de cada droga. En sustancias como el cannabis o las anfetaminas, cuya elaboración se produce frecuentemente a pequeña escala y está muy “desinstitucionalizada”, los cálculos son aún más imprecisos.

El cannabis continúa siendo la droga más extendida, con un total de consumidores estimado entre 120 y 225 millones. En segundo lugar se sitúan las sustancias de tipo anfetamínico, incluido el éxtasis, cuya producción y consumo crece en sus dos principales mercados: Europa y Estados Unidos.

Opiáceos baratos, y muy agresivos

La plaga que redujo la producción afgana de opio en 2010 provocó una escasez de heroína en los mercados. Los consumidores buscaron entonces otras drogas de efectos parecidos y más baratas. Algunas de estas sustancias se fabrican de forma casera y sus ingredientes son relativamente fáciles de conseguir.

El informe de la UNODC alerta sobre la extensión de la desomorfina y del opio acetilado. La primera, conocida popularmente como “krokodil” tiene efectos más fuertes y duraderos que la heroína, y ha proliferado allí donde existía una gran cantidad de heroinómanos, sobre todo en Rusia, y en general en el este de Europa. Debe su nombre al efecto que produce en la piel de quien la consume: adquiere una apariencia verdosa y escamada. Finalmente, la parte donde se aplican los pinchazos acaba necrosándose, por lo que frecuentemente hay que amputarla. La esperanza de vida del consumidor no supera los tres años.

La principal ruta de llegada de los opiáceos sigue siendo los Balcanes, aunque cada vez se están produciendo más incautaciones en países costeros de África y en el suroeste de Asia. Se teme que la diversificación de las rutas comerciales pueda dar lugar a que nazcan nuevos mercados para los opiáceos en países que no son grandes consumidores.

La producción de cocaína se desplaza hacia Perú

La cocaína sigue siendo una droga asociada a los países más desarrollados. Siempre ha tenido sus principales mercados en Europa, Australia-Nueva Zelanda y Norteamérica. La progresiva disminución de la zona de cultivo en Colombia está provocando algunos cambios en el consumo.

Por ejemplo, en Estados Unidos (que se ha surtido casi exclusivamente de la producción colombiana) los precios han subido y el consumo ha descendido casi un 25% desde 2006. En cambio, la cocaína que entra en Europa y Australia-Nueva Zelanda cada vez procede menos de Colombia y más de Perú o Bolivia, los dos países que están haciéndose con la producción. También se han detectado indicios de que el tráfico ilícito de esta droga está proliferando en África occidental.

Metanfetaminas y “sales de baño”, las drogas de moda

Las incautaciones de metanfetaminas en 2010 doblaron las de 2008. El dato es relevante porque la producción de este tipo de drogas –a pequeña escala y muy dispersa– no es fácilmente cuantificable. 2010 fue el primer año en que la cantidad de metanfetaminas incautada superó a la de anfetaminas. A juzgar por los decomisos, parece estar creciendo el tráfico de estas sustancias en Centroamérica y Asia oriental y sudoriental.

El consumo de éxtasis, la droga más popular del grupo de los anfetamínicos, parece seguir creciendo en Europa y Estados Unidos. En el primer caso, la cantidad requisada por la policía en 2010 dobló la de 2009. Al igual que ocurre con la cocaína, África occidental se está convirtiendo en una “zona caliente” en el contrabando de éxtasis.

Aparte de las metanfetaminas y el éxtasis, las otras sustancias de moda son algunos compuestos que se venden –en muchos casos, a través de Internet y sin necesidad de intermediarios– como si fueran sales de baño o alimento vegetal. Funcionan como sucedáneos de algunas drogas tradicionales: cocaína, cannabis o éxtasis, y tienen una composición química específicamente diseñada para eludir las prohibiciones.

Cannabis y “drogas de farmacia”, cada vez más asentadas

El consumo de cannabis se estabiliza, al igual que la producción total, aunque se aprecia un cambio: se extiende la de hierba (marihuana) en detrimento de la resina (hachís), que tiene en Europa su principal mercado. Marruecos ha ido perdiendo peso a favor de Afganistán como proveedor principal.

Por otra parte, el cultivo bajo techo –un fenómeno creciente que se asocia a una mayor potencia de esta droga– puede ser una de las causas que explique el aumento de tratamientos médicos relacionados con el consumo de cannabis.

En cuanto a las “drogas de farmacia” –productos legales pero utilizados con un fin no médico–, el informe constata que “constituyen un problema sanitario cada vez más grave, con tasas de prevalencia que superan las de numerosas sustancias ilegales en muchos países”. La UNODC alerta especialmente del abuso de analgésicos y tranquilizantes.

Estas son, además, las únicas drogas más utilizadas por mujeres que por hombres. Según el informe, “hay indicios de un creciente consumo de estas sustancias en combinación con otras ilícitas más tradicionales, una forma de politoxicomanía destinada ya sea a potenciar o a contrarrestar sus efectos”. En Estados Unidos, las muertes por sobredosis de opiáceos de venta en farmacias se han cuadruplicado desde 1999.

  • 1 http://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/WDR2012/WDR_2012_web_small.pdf
  • 2 http://www.unodc.org/

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