Política

La sucesión de Fidel

Rosendo Fraga
“Quienes conocen a Raúl dicen que es un comunista más ortodoxo que su hermano Fidel en lo político, pero que es más flexible que él en materia económica. Un gobierno de Raúl Castro puede parecerse al régimen chino: mantiene el partido comunista único en lo político, pero abre
la economía”

La salud de Fidel Castro es precaria desde hace tiempo. El episodio que lo afecta ahora confirma que la discusión sobre su sucesión se hace cada vez más importante desde el punto de vista político.

Si bien la información sobre su real estado de salud no es demasiado precisa, esto suele suceder en un régimen autoritario como el cubano. Para la población local el hecho genera ansiedad pero no un estado de ebullición política.

La delegación de poder en Raúl Castro indica por un lado que el estado de salud de Fidel le impide realizar sus tareas normales de gobierno, pero también que empieza a preparar la situación para que su hermano sea el sucesor.

Si Fidel hubiera desaparecido cinco años atrás, el régimen comunista cubano se hubiera derrumbado como sucedió con los países de Europa Central y Oriental, además de la URSS. Pero muchas cosas han cambiado en un lustro.

Estados Unidos no tiene demasiada capacidad para influir hoy en el proceso cubano con los problemas que enfrenta en el mundo, la democratización ha perdido el entusiasmo que generaba en los noventa y Fidel es hoy más popular en la región que hace cinco años. Además, su régimen está menos aislado y cuenta con el apoyo económico y político del presidente venezolano Hugo Chávez. En este contexto, el régimen se mantendrá bajo la sucesión de Raúl, por lo menos en el corto plazo.

Raúl no tiene la popularidad de Fidel pero el régimen lo considera su sucesor lógico. Es el líder de las Fuerzas Armadas a las cuales ha organizado y mandado durante décadas y éstas lo respaldarán para mantenerse en el poder.

Internacionalmente es visto como la continuidad y su figura genera hoy menores expectativas de liberalización que algunos años atrás.

Quienes conocen a Raúl dicen que es un comunista más ortodoxo que su hermano Fidel en lo político, pero que es más flexible que él en materia económica. Un gobierno de Raúl Castro puede parecerse al régimen chino: mantiene el partido comunista único en lo político, pero abre la economía.

La oposición interna al régimen cubano se moverá con prudencia, porque viviendo en el país es consciente de sus limitaciones y riesgos y del poder que mantiene Raúl Castro en el aparato militar y de seguridad. Pero el exilio cubano en Miami tratará de forzar una crisis para precipitar la caída del régimen, aunque no parece fácil que lo logre.

Esta diferencia entre vivir en la isla y hacerlo en Estados Unidos resulta clave para entender la ansiedad prudente con la cual los cubanos que viven en el país recibieron la noticia de la enfermedad de Castro y la delegación del poder en su hermano, y también la algarabía manifiesta de los exiliados.

Con esta delegación Fidel ha comenzado su adiós político, pero el desenlace puede no ser inmediato. Tras 46 años en el poder, el dictador cubano está organizando su final pensando hacia el pasado en la historia y hacia el futuro en la supervivencia de su régimen.

En el escenario internacional, el fin de Fidel será visto como el final de la última dictadura comunista de América Latina, que logró sobrevivir a la caída del muro, junto con Bielorrusia en Europa y Corea del Norte en Asia. En América Latina, el espacio será ocupado por Hugo Chávez, cuyo apoyo político y económico será decisivo para que Raúl Castro logre mantener el régimen.

Fidel ha sido un modelo político para Chávez pero no un modelo económico. El Presidente venezolano heredará gran parte de su rol como líder opositor a los Estados Unidos, pero con un estilo propio, con un anti-imperialismo más nacionalista.

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