Además, con esta medida hace caso a Durao Barroso que demandaba un mayor control a los bancos y que era uno de los requisitos para continuar en un segundo mandato de cinco años como presidente de la Comisión Europea.
También se prevé que se acuerden garantías legales para ayudar a convencer a los votantes irlandeses de que respalden el tratado de Lisboa, que reforma la toma de decisiones en la UE tras su ampliación a 27 estados miembros.
La cumbre se produce tras unas elecciones al Parlamento Europeo en las que hubo una abstención récord, algo atribuido en parte al desencanto con la desigual respuesta de la Unión a una crisis que ha costado empleos y causado protestas callejeras en la región.