Pensamiento y Cultura

Las cuentas y los cuentos de la independencia

Este libro no pretende convencer a los invocan la independencia de Cataluña por motivos identitarios y emocionales. Pero puede hacer reflexionar a los que –a favor o en contra de la independencia– quieren saber qué hay de cierto y qué de fantasía en las razones económicas que se manejan en el debate.

Borrell, exministro de Obras Públicas y secretario de Hacienda en gobiernos socialistas, y Llorach, ingeniero y máster en administración de empresas en el MIT, ofrecen datos y argumentos para poner a prueba los eslóganes más repetidos sobre el “expolio fiscal” que sufre Cataluña y la creencia de que la independencia supondría una mejora sustancial de su bienestar.

Ciertamente, los autores mantienen una postura contraria a las tesis nacionalistas. Pero la justifican con datos y argumentos económicos, confrontando sus cifras y sus métodos con los de sus adversarios. Muchos temas son discutibles, pero otros son hechos comprobables. Así, sorprende con qué facilidad se invocan prácticas extranjeras que no se corresponden con la realidad. Por ejemplo, la alusión a las balanzas fiscales entre el Estado federal y los Länder alemanes, que pondrían un límite al déficit fiscal. Sin embargo, el Estado alemán no publica esas famosas balanzas fiscales ni hay ninguna norma sobre el techo de déficit fiscal, según confirma el propio embajador alemán. Eso sí, también en Alemania los Länder más ricos se quejan de aportar demasiado.

También resulta muy redimensionada la cifra tan repetida de que con la independencia Cataluña dispondría cada año de 16.000 millones de euros más. Borrell y Llorach advierten que esa cifra infravalora el coste de los servicios estatales que Cataluña debería asumir (unos 6.000 millones, según los autores), y que la mayor parte de esos calculados 16.000 millones de euros no son impuestos efectivamente pagados en el año, sino una estimación de impuestos futuros que se tendrían que pagar para devolver la parte correspondiente a Cataluña del déficit del Estado. Es decir, que no son recursos que estén ahí disponibles para gastar al año siguiente de la independencia.

¿Sufre Cataluña un expolio fiscal? Los políticos nacionalistas catalanes lo estiman en un 8,5% del PIB, que sería drenado por el Estado. Según los cálculos de Borrell y Llorach, es cierto que Cataluña tiene un déficit fiscal superior al que se puede justificar por un razonable efecto redistributivo, como ocurre con los territorios más ricos. Pero ese déficit se ha mantenido en torno al 5,7% del PIB y no del 8,5%. Por otra parte, la financiación por habitante que recibe Cataluña con el nuevo sistema ha mejorado notablemente, y se sitúa en torno a la media de todas las comunidades autónomas.

En cuanto a las inversiones del Estado en Cataluña, los autores reconocen que la racionalidad de los planes de infraestructuras deja mucho que desear, tanto en las realizadas por el Estado como en las que son responsabilidad íntegra de la Generalitat. La cuantía de las inversiones ha variado mucho según los proyectos en marcha, pero en el periodo 2007-2010, cuando el PIB catalán supuso el 18,6% del total, Cataluña recibió el 17,9% de la inversión estatal.

Los autores no niegan que se pueda mejorar el sistema de financiación de Cataluña. Pero consideran que los motivos de queja no tienen una entidad que no se pueda arreglar ni que justifique romper una unidad de siglos.

Autores: Joan LlorachJosep Borrell

Catarata. 
Madrid (2015). 
159 págs. 
15 € (papel) / 12,99 € (digital).

 


Este artículo está en Aceprensa.

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