Según un sorprendente estudio de la Universidad de California en Irvine (Estados Unidos), las comidas ricas en grasas ayudan a fijar los recuerdos a largo plazo. Este informe secunda a un trabajo reciente de este equipo que vincula las grasas de la dieta con el control del apetito.
Según un estudio de la Universidad de California
Con estos nuevos datos, se podrían abrir nuevas vías para tratar la obesidad y otros trastornos de la alimentación. Los autores identificaron en estudios previos cómo los ácidos oleicos se transforman en un componente llamado oleiletanolamida (OEA) en la región superior del intestino delgado. El OEA manda mensajes que reprimen el hambre al cerebro para aumentar la sensación de saciedad.
En niveles elevados, el OEA puede reducir el apetito, producir pérdida de peso y bajar los niveles de colesterol y triglicéridos. Además, los científicos descubrieron que el OEA también produce la consolidación de la memoria, el proceso por el que los recuerdos superficiales a corto plazo se transforman en recuerdos largos con sentido.
El proceso conlleva la activación de señales que aumentan la memoria en la amígdala, la parte del cerebro que participa en la consolidación de los recuerdos de episodios emocionales.
Los investigadores descubrieron que al administrar OEA a roedores se aumentaba la retención de la memoria en dos pruebas diferentes. Cuando los receptores celulares activados por OEA se bloqueaban, los efectos de retención de la memoria se bloqueaban.
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