Monitorizar el tráfico en Internet es importante para una empresa ya que es la forma de evitar las amenazas externas. Estas las negligencias internas causan cerca del 90% de los problemas de seguridad de datos y es uno de los quebraderos de cabeza para los compañías que deben ponerse las pilas.
Necesitan mejorar su seguridad
Cada día se inventan nuevas formas de ciber-infiltraciones y, según GFI Software, menos de la mitad de las PYMES’s no tienen las herramientas recomendadas para llevar a cabo estas tareas. Aún así, el 15% está considerando dotarse de capacidades para la monitorización y el filtrado del tráfico por Internet en la organización y un 5% más asegura que su implantación ya ha sido planeada.
De las compañías consultadas por GFI que sí utilizan soluciones software de filtrado Web, el 67% afirmaron usar estos programas contra virus y descargas maliciosas, un 55% las usan para prevenir un uso online ilegal o inaceptable y sólo un 36% las utilizan, de manera habitual, para monitorizar la actividad online de sus empleados.
El estudio también muestra cómo se perciben las amenazas por las empresas y cuál es su fuente. Según los resultados ofrecidos, las amenazas de seguridad informática que más preocupan a las PYMES son la corrupción de datos accidental y los ataques externos.
El 51% de las empresas consultadas afirmaron estar preocupadas por el malware proveniente de la Web, mientras que sólo un 9% aseguraron estar preocupadas por las amenazas internas. El peligro de que los empleados dejen la compañía con información confidencial es una preocupación para solo el 26% de las PYMES, lo que supone la menor tasa.
Incluso en los E-mails.
La conformidad de los e-mails, por otro lado, preocupa poco a la mayoría de los encuestados. Al ser preguntados acerca de la disponibilidad de reglas o políticas para el almacenamiento o archivo de e-mails, el 63% aseguró no contar con reglas que establezcan dónde se deben almacenar los correos electrónicos.
Sin embargo, el 18% de ese grupo afirmó tener planes para implantarlas. Por otro lado, el 66% de los encuestados no tienen normas de retención de e-mails aunque el 20% afirma tener planes de implantarlas pero la desconfianza a la hora de hacerlo es el gran problema.
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