Un informe del Banco Mundial divulgado hoy sostiene que si bien la infraestructura en la región mejoró en la última década, la caída en las inversiones de América Latina y el Caribe impiden su crecimiento, la reducción de la pobreza y la capacidad para competir con China y otras economías emergentes de Asia.
Según un informe divulgado por el Banco Mundial
“El progreso en América Latina y el Caribe ha sido en general más lento que en otros países de ingreso medio como China”, señaló Marianne Fay, economista del Banco Mundial y co-autora del informe denominado “Infraestructura en América Latina y el Caribe: tendencias recientes y retos principales”.
“La región se ha quedado rezagada en lo que se refiere a energía eléctrica, redes viales y telefonía fija. Sólo en telefonía móvil y acceso al agua potable y el saneamiento se desempeña comparativamente bien”, dijo Fay.
El estudio señala que la región debe de incrementar su inversión en infraestructura, tanto pública como privada. A modo de ejemplo, señala que un tercio de la red vial nacional se encuentra en buenas condiciones en la mayoría de los países, excepto en Argentina, donde el 80% está dañada o las regiones rurales de Perú y Ecuador donde sólo el 8% presenta un buen estado.
“A pesar de ciertas expectativas, la inversión del sector privado nunca compensó los recortes del sector público de la década del noventa y además esta se derrumbó en los últimos años. El monto de los proyectos de infraestructura con participación del sector privado en la región cayó de un pico de 71 mil millones de dólares en 1998 a 16 mil millones de dólares en 2003”, señala el informe.
El estudio añadió que el 93% de los proyectos de infraestructura con participación del sector privado en la región durante el período 1990-2003 fue destinado a sólo seis países, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y México.
Más adelante, el informe señaló que para atraer de nuevo a los inversores privados se debe crear un marco institucional, regulatorio y legal más sólido, con contratos más transparentes y estructuras financieras innovadoras que hagan que los proyectos sean menos riesgosos y mejoren el rendimiento de los inversores.
En este sentido, agregó que “las mejoras a realizarse en estas áreas también contribuirán a atender el sentimiento negativo del público frente a la privatización -un sentimiento extendido en la región- al ayudar a que la calidad, los niveles de servicio y costos razonables se mantengan, en particular para los grupos desfavorecidos”.
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