Política

Lo que Bush, Olmert y Abbas esperan lograr en Annapolis

¿Qué esperan lograr cada uno de los líderes participantes en la conferencia de paz del Oriente Medio, que se realizará mañana en Annapolis, Maryland, EEUU? Un análisis de Reuters expone las posiciones de Bush, Olmert y Abbas

Conferencia de Paz del Oriente Medio

A continuación, un análisis realizado por la agencia Reuters sobre las expectativas de los líderes para la conferencia, considerando la enorme distancia por recorrer para el logro del objetivo de establecer las bases para un Estado palestino.


BUSH


La iniciativa llega en parte en respuesta a la presión de aliados árabes para hacer un último esfuerzo por tratar el conflicto israelí-palestino antes de que Bush deje el cargo dentro de 14 meses.


Al hacerlo, el presidente estadounidense podría apuntalar el apoyo árabe para sus políticas en la región, particularmente aislando a Irán, nación no árabe, y a sus aliados en el área, incluyendo los islámicos de Hamas, que en junio tomaron el control de la Franja de Gaza.


Mediar aunque sea un acuerdo parcial sobre un Estado palestino también podría reforzar el legado de Bush tras años de controversia por la ocupación de Irak. Si fracasa, el mandatario podría al menos argumentar que su Gobierno hizo al menos un esfuerzo, aunque tardío.


OLMERT


Derrotado políticamente por la guerra del año pasado en el Líbano y por una serie de escándalos de corrupción, Olmert, líder del centrista Kadima, está luchando por la supervivencia política.


El líder del Partido Likud, de derecha, Benjamin Netanyahu, y el jefe del laborismo, Ehud Barak, ya están ocupados posicionándose para eventuales elecciones a que podrían convocarse si el primer ministro y el proceso de paz vacilan.


Simplemente el participar en las conversaciones le ha brindado a Olmert el apoyo de Washington y le ha hecho difícil a los rivales desplazarlo por ahora.


En última instancia, Israel espera que la paz con los palestinos pueda poner fin a las amenazas que enfrenta, aunque pocos líderes israelíes creen que Abbas pueda dar seguridad. Las expectativas son que Annapolis pueda ayudar de alguna manera a contener los ataques militantes.


La presencia de Arabia Saudita, Siria y otros estados árabes en Annapolis representan una ganancia para Israel, un país al que le gustaría ver más vínculos comerciales y de otro tipo con sus vecinos, así como con los palestinos.


El espacio que Olmert tiene para maniobrar es limitado. Cualquier concesión podría desatar una revuelta de varios de sus socios de coalición, provocando elecciones que podrían congelar las medidas de paz hasta que Bush deje el cargo.


ABBAS


Al igual que Olmert, la conferencia y sus consecuencias podrían hundir o fortalecer a Abbas.


El actual líder palestino sucedió en el 2004 al difunto Yasser Arafat, pero su facción Fatah perdió luego una elección parlamentaria ante los islámicos de Hamas en el 2006.


En junio de este año, perdió también el control de la Franja de Gaza en enfrentamientos con el movimiento militante islámico.


Abbas espera que la conferencia logre reponer el apoyo internacional a los palestinos luego del colapso de sus conversaciones de paz en el 2000, y una serie de ataques suicidas con bomba por parte de grupos militantes.


Como mínimo, Abbas necesita mostrar un progreso tangible hacia un Estado para eludir cuestionamientos políticos, tanto por parte de Hamas como desde su propia facción. Sin importar cuál sea el resultado, la agrupación islámica intentará retratar a la conferencia como un fracaso.


Israel ha rechazado el pedido de Abbas de un plazo para concluir las negociaciones sobre un Estado palestino, y ambas partes aun deben acordar un documento conjunto sobre cómo proceder.


Si el esfuerzo colapsa, la violencia podría estallar. El presidente palestino podría también intentar un nuevo acuerdo para compartir el poder con Hamas y ello, a su vez, podría poner fin a cualquier diálogo con el Estado judío.

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