En lo económico, 2004 ha sido el mejor año de crecimiento de América latina en el último cuarto de siglo; pero el progreso en lo social ha sido bajo, siendo la región con mayor desigualdad del mundo.
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Martes, 21 de julio 2026

En lo económico, 2004 ha sido el mejor año de crecimiento de América latina en el último cuarto de siglo; pero el progreso en lo social ha sido bajo, siendo la región con mayor desigualdad del mundo.
Opinión: Rosendo Fraga
El año 2004 fue el mejor en crecimiento económico promedio de América latina en
los últimos veinticinco. Así lo informó la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe (Cepal) al comenzar diciembre, por el crecimiento de todos
los países de la región.
El crecimiento de los EE.UU. -que tuvo su mejor
año en más de una década- es la causa principal del fenómeno económico regional,
al que se sumó el crecimiento de China, que incrementó la importación de
materias primas de la región. El precio de los commoditties fue favorable y la
baja tasa de interés en los EE.UU. permitió el retorno de capitales a América
latina, aunque en menor medida que en los años noventa y en mucho menor cantidad
que en el Asia. El precio del petróleo ayudó a México, Venezuela, Ecuador y la
Argentina y la soja a este último país y a Brasil.
Los tres países que
más crecieron de los veinte de América latina, fueron Uruguay (12%), Venezuela
(11,5%) y la Argentina (8,5%). En estos países dicho crecimiento, en gran
medida, tiene relación con que fueron los que sufrieron caídas del PBI
superiores al 25% al comenzar la década. Pero el dato económico más importante
es que Brasil logró este año un crecimiento cercano al 5%, que para 2005
proyecta no bajar del 4%, lo que da gran estabilidad a la perspectiva de la
región, dado que este país es en extensión la mitad de América del Sur, o un
tercio de América latina.
Pero el progreso social ha sido muy bajo. Pese
al crecimiento alcanzado en 2004, América latina termina el año siendo la región
del mundo con mayor desigualdad, superando incluso al Africa en este indicador.
Es la región del mundo en la cual menor cantidad de personas concentran un mayor
porcentaje de la riqueza total. La pobreza en América latina está,
aproximadamente, en el 44%, y la indigencia o pobreza extrema, en el 18%. La
región está en el promedio de pobreza del mundo, aunque su PBI per cápita
triplica al de China y es seis veces más alto que el de la India.
El
desempleo sigue siendo alto, aunque ha bajado en los países que más crecieron
(Venezuela, Uruguay y la Argentina) y lo hizo levemente también en Brasil, pero
el promedio de América latina está por encima del 10%. La informalidad laboral
alcanza a más de la mitad de los trabajadores y sigue creciendo. Sólo Chile ha
logrado reducir la pobreza en los últimos años.
El Estado, en América
latina, sigue siendo ineficaz para el desarrollo de políticas sociales. En
materia de educación se registran logros importantes para bajar el analfabetismo
y los índices de escolarización primaria, pero todavía queda mucho por progresar
en este campo. La remesa de dinero de los trabajadores que están en países
desarrollados -como EE.UU. y España- es cada vez más un recurso económico
importante, sobre todo para los países de América Central y el Caribe. La fuga
de cerebros también comienza a darse, sobre todo en la Argentina.
En el
campo institucional es poco lo que se ha progresado. La corrupción sigue siendo
una vulnerabilidad de la región. Los estudios de Transparency International
sobre este asunto muestran que, sobre ciento cuarenta países, los de América
latina están por encima del promedio mundial de los más corruptos y, al medirse
la corrupción de los sistemas políticos, la región queda aún en situación más
desventajosa. Pero los sistemas democráticos han funcionado, aunque con
limitaciones e imperfecciones.
Las quejas contra la Justicia
-corrupción, ineficacia y dependencia política- son generalizadas, pero la
independencia de los poderes ha sido muy diferente de acuerdo con cada uno de
los países.
La corrupción política produjo varias crisis políticas en
América Central, incluida la que provocó la renuncia de un ex presidente de
Costa Rica como secretario general de la OEA. Pero en 2004 no se produjo la
caída de ningún gobierno democrático por protestas sociales violentas, como
sucedió en años anteriores en Ecuador (2000), Argentina (2001), Bolivia (2003) y
Haití (2003). El funcionamiento institucional es imperfecto en Venezuela, Cuba
sigue sin democratizarse y hay gobiernos débiles en Bolivia y Perú, pero la
democracia en términos generales se ha mantenido en la región.
En lo
político, se consolidó en 2004 el giro hacia una izquierda pragmática en América
del Sur. Los gobiernos de Lula en Brasil y Lagos en Chile, han conservado esta
posición, que se expresa en mantener objetivos sociales, buena relación con los
EE.UU. e implementar políticas económicas promercado. El triunfo de una
coalición de centroizquierda en Uruguay, anticipa que este país se sumará a esta
línea. Chávez consolidó su izquierda populista en Venezuela ganando dos
elecciones (el plebiscito y las elecciones comunales) y Kirchner, con su
gobierno teóricamente de centroizquierda afianzó su poder en la Argentina,
aunque sin resolver el aislamiento internacional del país. Los gobiernos de
Paraguay, Bolivia y Ecuador, en líneas generales se han sumado a este tipo de
política, mientras que los de Colombia y Perú mantienen una línea más hacia el
centroderecha, como hacen México y la mayoría de los países de América Central,
con la excepción de Panamá.
La relación con los EE.UU. no ha sido mala,
tras un 2003 en el cual la guerra de Irak ocasionó tensiones, como en el resto
del mundo. La reelección de Bush no ha generado simpatías en América latina,
pero no aparece como una situación conflictiva hacia el futuro, siendo probable
que aumente la prioridad relativa para Washington del tercio de América latina
que está al norte del canal de Panamá -tanto por razones de proximidad
geográfica como por la influencia del voto latino- y que disminuya la
importancia de América del Sur, donde tiende a consolidarse el liderazgo de
Brasil, en cooperación y no en conflicto con los EE.UU.
En conclusión:
en lo económico, 2004 ha sido el mejor año de crecimiento de América latina en
el último cuarto de siglo; pero el progreso en lo social ha sido bajo, siendo la
región con mayor desigualdad del mundo, niveles de pobreza e indigencia que
están en el promedio mundial y una informalidad laboral creciente con alto
desempleo. En lo institucional, el progreso ha sido bajo, manteniéndose la
corrupción como un problema central y fuertes críticas a la Justicia, pero la
democracia se ha sostenido sin grandes crisis en la región y esto es un dato
positivo. En lo político, se acentuó el giro hacia una izquierda pragmática en
América del Sur, mientras sigue predominando una tendencia más hacia el
centro-derecha en México y América Central.
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