Sandro Rosell cuenta con casi todas las papeletas para ser el próximo presidente del Barcelona. Es una llegada anunciada como lo era la de Florentino Pérez en el Real Madrid antes incluso de que se convocaran las elecciones. El probable nuevo mandatario culé quiere cambiar el club y olvidar la etapa Laporta.
Tanto deportivos como extradeportivos
No deportivamente pero sí institucionalmente, Rosell quiere que su Barcelona no se parezca en nada al de Joan Laporta. Durante estos últimos seis años se han conseguido grandes logros a nivel de títulos (dos Champions, tres Ligas y una Copa del Rey que en la temporada 2008-09 supusieron el Triplete) pero la imagen del club ha estado muy dañada por las salidas de tono del aún presidente.
Por ello, Rosell se ha reunido con su gente más allegada para trazas unas líneas que marquen un rumbo basado en la coherencia y en mantener al Barcelona en lo más alto:
Política no, fútbol sí. Rosell quiere que se hable del Barcelona por los triunfos deportivos y no tratará al club como un partido político que pide la independencia de Cataluña, que es lo que ha pasado con Laporta.
Austeridad económica. Las arcas del club pasan por un mal momento por lo que tiene decidido rebajar algunos sueldos, los nuevos situarlos en un término que no suponga un derroche y abolir las tarjetas VISA de los directivos.
Mercado de fichajes. El empresario español intuye que las arcas del club están peor de lo que se ha hecho público. Hasta no saber el estado de la economía del equipo, no hará fichajes pero a partir de marzo de 2010 comenzará a mantener contactos con jugadores. Cesc lo tiene apalabrado.
Puyol. Quiere que el capitán sea un icono del barcelonismo incluso cuando se retire. Será entrenador de cantera y, cuando coja experiencia, dirigirá al primer equipo
Mujeres. Quiere en la Junta del club haya mujeres para que la entidad abra más su mente. No pondrá un número mínimo sino que estarán aquellas que se lo merezcan.
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