El movimiento indigenista de Ecuador ha radicalizado sus protestas contra Rafael Correa por su iniciativa legislativa para reformar la gestión del agua. El presidente ecuatoriano ha hecho un llamamiento a la negociación a las organizaciones que participa en la revuelta, pero la Policía también endurece la represión. Correa reconoció la muerte de un manifestante, mientras que otras fuentes elevan la cifra a dos.
El Gobierno reconoce una muerte
Según la denuncia de la Confederación de Nacionalidades Indigenas (Conaie) el número de fallecidos se elevan a dos, ambos de etnia Shuar, según recogen los medios ecuatorianos. La prensa local informa además de que uno de los muertos podría ser un maestro que cayó abatido por un disparo realizado desde en helicóptero de la Policía en Macas (capital de la provincia de Morora Santiago). Las autoridades, desde la Policía a Rafael Correa, reducen a uno la cifra de fallecidos.
Cientos de indígenas bloquearon con palos, piedras y neumáticos las principales vías de acceso a la zona del Amazonas, donde se encuentra la infraestructura petrolera, en rechazo a una plan del Gobierno para controlar sectores clave como el agua para riego y la minería. Medios locales mostraban imágenes de indígenas amazónicos, con flechas y rostros pintados como señal de “guerra”, obstaculizando las vías. Desde Conaie se dice que la “brutal represión” se produjo mientras protestaban “pacíficamente por la vida y la defensa de la naturaleza”.
El ministro de Gobierno, Gustavo Jalkh, negó la que Policía utilizara armas para dispersar a los manifestantes, pero añadió que tuvo que recurrir al “uso de la fuerza con el propósito de despejar las vías de ingreso y salida de la ciudad de Macas“. El ministro añadió que “se buscó el diálogo para que se suspenda la protesta o se la realice de forma pacífica, pero no se logró este objetivo”.
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