El escritor Francisco Ayala fallecía a las 103 años de edad en Madrid. A lo largo de su carrera literaria, se erigió como uno de los escritores más importantes en lengua hispana, cosechando numerosas menciones por la calidad semántica y formal de sus escritos como demuestran los premios que ganó.
A los 103 años de edadd
Obtuvo el Premio de la Crítica en 1972, el Premio Nacional de Narrativa en 1983, el Premio de las Letras Españolas y andaluzas en 1988 y 1990 respectivamente. Además, Ayala también se alzó con los dos galardones más importantes del ámbito cultural español, como el caso del Premio Cervantes en 1991 por su labor como escritor y el Premio Príncipe de Asturias por la relevancia de su figura en la esfera cultural.
Francisco Ayala nació en Granada en 1906. Se traslado a Madrid para iniciar estudios universitarios, licenciándose en derecho en 1929 por la Universidad Complutense de Madrid. Además se trasladó a Alemania para estudiar Filosofía Política y Sociología; prosiguiendo su carrera curricular en la universidad al doctorarse también en Sociología, disciplina de la que ejercería como Catedrático en la Universidad Complutense desde 1932 hasta el inicio de la Guerra Civil española.
Ya durante su etapa universitaria comenzó a desarrollar su expresión literaria. Aunque si bien sus primeras novelas, Historia de un amanecer (1926) y Medusa artificial (1927), están influenciadas por el realismo, son la vanguardias artísticas de principios de siglo las que condicionan las pautas de su literatura. El boxeador y el ángel (1929), Cazador en el alba y Medusa Artificial. (1930).
Sin embargo, con el final de la Guerra Civil española, Ayala se ve forzado a vivir en el exilio. Residió en Buenos Aires impartiendo clases de Sociología en la Universidad de La Plata de 1939 a 1950, y fundó la revista literaria Realidad. Ayala estuvo ligado a la Universidad y la docencia hasta 1977, fecha en la que se jubilaría de la carrera académica.
Vida en latinoamérica
Luego se trasladó a Puerto Rico, donde fundó la conocida revista La Torre. Nueva York y Chicago serían sus destinos en EE.UU, para regresar a España definitivamente en 1980, si bien, desde 1960 había acudido esporádicamente a España cuando áun estaba vigente el régimen fraquista.
Ya en España, Ayala ingresó en la Real Adamedia Española de la lengua en 1984 con el discurso ´La retórica del periodismo´. Posteriormente se casó en 1999 con la hispanista Carolyn Richmond con la que mantenía una relación desde hacía años.
Grandes obras
Entre sus títulos más destacados , se encuentran, La cabeza del cordero. (1949), ´Los usurpadores´ (1949), ´Historia de macacos´ (1954), ´Muertes de perro´ (1958), ´El fondo del vaso´ (1962) ´El as de bastos´ (1963), ´De este mundo al otro´ (1963), ´El rapto´ (1965), ´El jardín de las delicias´ (1971), ´El inquisidor´ (1972), ´El tiempo y yo´ ; ´El jardín de las delicias´ (1978), ´De raptos, violaciones, macacos y demás inconveniencias´ (1982), ´De mis pasos en la tierra´ (1996), ´Cazador en el alba´ (2002) y ´Recuerdos y Olvidos´, siendo esta última una obra autobiográfica.
Durante su singladura literaria, Ayala se fijó y reflexionó sobre otras disciplinas artísticas, en concreto, sobre la influencia del cine y su condición de arte masivo, así como en las pautas formales y en las figuras de directores e interpretes. De este compendio de escritos destacan ´Indagación del cinema´ (1929) o El cine, arte y espectáculo (1969).
“Se cierra la gran literatura española del siglo XX”
La directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel señaló hoy que con la muerte de Francisco Ayala “se cierra la gran literatura española del siglo XX”. “Ayala amó la vida pese al desesperanzado exilio y las ingratitudes, repartió generosidad por dos continentes y el fue el intelectual modélico en el que se reconoce lo mejor de nuestra cultura”, ha indicado la responsable del Instituto Cervantes.
Caffarel recordó que Francisco Ayala era miembro del Patronato del Instituto Cervantes y fue el primero en depositar un legado secreto en la Caja de las Letras del Instituto. Lo hizo en la caja nº 1.000 el 15 de febrero de 2007, poco después de cumplir cien años, y dejó estipulado que el legado se hiciera público en 2057
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