Pensamiento y Cultura

Pio Moa: “Mi peor pesadilla es que vuelvan a imponerse las ideas y actitudes que llevaron a la guerra civil”

El hombre que, según muchos, ha desmontado mitos referidos a la contienda civil española. Conviene seguirle de cerca, no en vano, por el predominio en España de intelectuales de actuación sectaria, se ha constituido en un observador de la actualidad a tener en cuenta. Deseamos que mantenga su independencia y libertad de juicio, pues con toda seguridad que, en el futuro, fiel a su línea de reflexión y trabajo, seguirá proporcionando
claves de sumo interés para para entender la realidad actual.

Esta semana nos fijamos en…
El historiador británico Paul Johnson ha dicho de la Guerra Civil que ha sido el
acontecimiento del pasado siglo XX sobre el que más mentiras se han contado. Es
cierto que quizá todavía sea pronto para recordar, y que las heridas no hayan
cicatrizado del todo.

Pero en estos tiempos, en que víctimas de uno y
otro bando se afanan en buscar una verdad, negada en muchos casos durante
décadas, se agradecen los libros de Moa, que según muchos críticos, “acerca a su
realidad histórica mediante un examen lógico de los datos y una rigurosa crítica
de versiones a menudo muy popularizadas, pero de veracidad dudosa. De paso
clarifica el papel de los dirigentes políticos, desde Azaña a Franco, en el
camino que llevó a España a la hecatombe”.

Sus libros sobre la guerra
civil inciden sobre la influencia que tuvieron las ideas separatistas de
catalanes y vascos en el desencadenante de la contienda. Una situación que, por
desgracia, se está viviendo ahora con preocupante paralelismo.

Al final,
con su labor, Moa contribuye a hacer realidad aquel deseo de ajustar cuentas con
el pasado. Pues sólo con la verdad podremos hacerlo, filtrar el poso de
resentimiento y dejar enterrados de una vez con dignidad a todos los muertos.


Fernando José Vaquero Oroquieta escribe que Pío Moa “no pretende partir
de un dominio de la verdad. Es más, asegura que existe una gran dificultad en su
determinación. Pero ello no impediría –a su juicio- que la mentira pueda
identificarse por otras vías que no sean el mero contraste con esa hipotética
verdad”. Es como si la mentira puede descubrirse por los efectos y consecuencias
de una idea o tendencia. Si son perniciosos, la fuente que los origina no será
veraz.

En este contexto, según Oroquieta, “Moa considera peligroso, para
la convivencia social, que ésta se base en la sucesión de falsificaciones
históricas de un pasado más o menos reciente. Repetir los errores del pasado
–asegura- puede tener efectos amenazadores, y por ello hay que desenmascararlos.
La falsificación y la agitación política demagógicas, especialmente
protagonizadas por ciertas izquierdas españolas (grupos mediáticos y partidos
políticos), son un cáncer para la democracia; y como tal hay que tratarlas. Para
ello sólo existe una vía: la confrontación, debiendo prevalecer, en ese debate,
las ideas o experiencias verdaderas. Esto supone una premisa: es mentira que en
democracia toda idea o tendencia sea equivalente”.

Bibliotecario e historiador

Durante la transición,
Pío Moa militó en el grupo terrorista GRAPO. Sin embargo, después de abandonar
éste no tuvo problemas para integrarse en la vida cultural siendo, durantes
varios años, bibliotecario del Ateneo de Madrid, donde dirigió dos revistas de
historia, Ayeres y Tanteos.

Colaborador en diversas revistas y
periódicos ha publicado numerosos artículos sobre temas políticos, históricos y
culturales. Entre sus obras destacan “Los orígenes de la guerra civil española”;
“De un tiempo y de un país”, sobre el fenómeno GRAPO; “Reflexiones sobre el
terrorismo”, amén de diversos estudios sobre la teoría marxista del descenso de
la tasa de ganancia, la transición, el feminismo, etc.

Uno de sus libros
más polémicos fue La sociedad homosexual donde allí alcanza gran
interés su disección de los nacionalismos disgregadores, en particular, al
analizar la naturaleza última del vasco, tanto en su expresión “democrática”
como en la “terrorista”. Respecto a ello, a modo de ejemplo, reproduciremos un
párrafo que encontramos especialmente significativo: “Por otra parte, aunque han
utilizado siempre en su provecho (los nacionalistas) el sistema de libertades,
tampoco han ayudado a traerlo mediante una oposición seria a las dictaduras. En
realidad, al socavar la Restauración y la legalidad republicana, contribuyeron
poderosamente a traer las dictaduras de Primo y de Franco, y, una vez instaladas
éstas, nunca les ofrecieron una resistencia digna de tal nombre. La excepción de
la ETA, durante la época más suave del franquismo, no es tal, puesto que el
objetivo de esta organización, de ideas abiertamente totalitarias, en ningún
momento fue asentar la democracia, sino, por el contrario, sabotearla, como por
lo demás ha comprobado la historia”.

Este hombre que afirma sentir a
Ramón Salas Larrazábal como un maestro “por su sentido de la verdad, manifiesto
en su atención al dato y en la lógica de sus análisis”. Dice además, “admirar a
demasiada gente, por lo que es difícil citar a alguien en particular” y cuya
peor pesadilla es que “vuelvan a imponerse las ideas y actitudes que llevaron a
la guerra civil”.

El secreto de un
historiador


¿Cuál es el secreto de Pío Moa? Oroquieta dice que,
además de poseer una consistente base histórica, “ejercita un notable sentido
común (el menos común de los sentidos, se dice irónicamente) y de una lógica sin
complejos. Todo ello le permite desarrollar sus intuiciones históricas,
denunciar los efectos perniciosos de las ideologías hoy predominantes y, por
último, descubrir algunos de los tópicos más usados por la historiografía
mayoritaria.”

Pío Moa escribe -y habla- allí donde se le invita. Así,
además de sus colaboraciones en libertaddigital.com, encontramos escritos suyos,
recientemente publicados, en medios cono Alfa y Omega, Fe y Razón y Páginas para
el mes (de la Asociación Cultural Charles Pèguy de Madrid). Por otra parte, ha
empezado a participar, de forma regular, en las tertulias de La tarde con
Cristina de la cadena radiofónica COPE.

Conviene seguirle de cerca, no
en vano, por el predominio en España de intelectuales de actuación sectaria, se
ha constituido en un observador de la actualidad a tener en cuenta. Deseamos que
mantenga su independencia y libertad de juicio, pues con toda seguridad que, en
el futuro, fiel a su línea de reflexión y trabajo, nos seguirá proporcionando
claves de sumo interés para entender la realidad actual.

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