Política

Principales metodologías utilizadas para evaluar Activos Intangibles


La confluencia de intereses por la evaluación de los activos intangibles surge con fuerza desde diferentes ámbitos (el mundo empresarial, el mundo contable-auditor, las administraciones públicas, el mundo financiero- inversor y por último, el mundo académico).


Sin ánimo de abarcar todos los posibles modelos que hayan desarrollado los diferentes agentes, vamos a realizar una revisión de las aportaciones que se han considerado en estos últimos años como las más importantes y de referencia para cualquier persona (académica o no) interesada en el tema de los activos intangibles.



Cuadro de Mando Integral (Balanced Socrecard) – Kaplan y Norton



Es una de las primeras investigaciones que supera la perspectiva financiera para tener una visión integral y sistémica de la estrategia de la organización. El modelo aporta un conjunto de indicadores interrelacionados y enlazados con la estrategia lo que supone un avance y una evolución hacia una herramienta de gestión.


Intangible Assets Monitor (Sveiby)



Es el primer modelo que diferencia entre capital humano y capital estructural, lo que se ha mantenido en todos los modelos posteriores con las modificaciones pertinentes que cada autor haya estimado oportunas para el desarrollo de su modelo. Se centra en la medición y gestión de los intangibles, aunque desatiende en cierta forma su repercusión en los resultados financieros de la empresa.



Navigator (Dolphin) de Skandia (Edvinsson)



Para Edvinsson y Malone (1999), el capital intelectual es la composición de los siguientes factores: capital humano, capital estructural y el capital de clientes (que se trabajan de forma conjunta). No basta invertir en personas, sistemas o clientes separadamente, se apoyan los unos en los otros, integrados en un sistema.



El capital humano estaría compuesto por la experiencia, el poder de innovación, y la habilidad de los empleados para realizar las tareas cotidianas. Incluye también la cultura, los valores y la filosofía de la empresa.


Definen el capital estructural como la capacidad organizacional que sostiene al capital humano. Incluye toda la infraestructura de los sistemas físicos utilizados para transmitir y almacenar el capital intelectual, factores como la calidad y el alcance de los sistemas informáticos, la imagen de la empresa, los bancos de datos exactos, los conceptos organizacionales y la documentación. Incluye también la propiedad intelectual (patentes, marcas registradas y derechos de autor).


El capital estructural permite acondicionar, organizar y distribuir los frutos del pensamiento individual y colectivo con el fin de compartir y transmitir el conocimiento acumulado de capital humano a través de soportes electrónicos tales como sistemas de información, redes de computación electrónica, o incluso a través de otros soportes físicos como patentes, productos, procesos y laboratorios.


Por capital de cliente, Edvinsson y Malone entienden el valor de las relaciones de la empresa con las personas con las que hace negocios. Es en esta relación con el cliente donde el capital intelectual se transforma en dinero. El capital del cliente aumenta cuando la empresa y sus clientes aprenden unos con los otros, cuando se empeñan activamente en cambiar sus interacciones informales.



Universidad de West Ontario (Bontis)



En este modelo quedan fijados los tres bloques que son comunes a la mayoría de los modelos revisados: Capital Humano, Capital Estructural y Capital Relacional, haciendo especial énfasis en el primero, comprobándose (a través de una investigación rigurosa) como es un factor explicativo muy importante y que podemos considerar vital. En este sentido, Stewart (1997) asegura que el individuo inteligente no es sinónimo de empresa inteligente. Se considera brillo colectivo cuando la empresa moldea y hace un patrón de su conocimiento a través de la cultura y estimula continuamente su crecimiento.



Technology Broker (Brooking)



Destaca la incorporación de la Propiedad Intelectual con tratamiento específico. Sin embargo, no llega a la definición de indicadores cuantitativos. En cualquier caso, aporta a los modelos la idea de que para generalizar la medición del capital intelectual (tarea aún imposible) es necesario desarrollar metodologías para auditar la información y el conocimiento.



Modelo Intelect (Intellectus)



Vamos a ver detenidamente el modelo desarrollado por el Instituto Universitario Euroforum Escorial (Intelect) así como definir las principales características de la revisión realizada por una comunidad de expertos (el modelo Intellectus).


El objetivo del Proyecto Intelect era diseñar un modelo de medición del capital intelectual de las organizaciones. Concretamente, como apuntan Aguirre y Tejedor (1997), respondía a la necesidad de recoger en un esquema fácilmente comprensible todos aquellos elementos intangibles que generan o generarían valor para la empresa.


Por lo tanto, no se trata de inventariar todos los elementos intangibles de la organización (objetivo poco menos que imposible) sino únicamente en la medida en la que sean capaces de generar rentabilidad (que es lo que realmente interesa a la organización y lo que puede repercutir en su competitividad).


Este modelo tenía en cuenta todos los modelos estudiados con anterioridad, pero incluía un rasgo diferenciador y es que integraba la teoría y la práxis, ya que la definición final del modelo estaba en función de tres experiencias de aplicación práctica. El modelo se estructura en tres grandes bloques que agrupan, según su naturaleza, los elementos intangibles de la empresa y que debe ser medido y gestionado en el presente y teniendo en cuenta el futuro (en la revisión actual del modelo se realiza especial énfasis en este extremo con el llamado “Multiplicador o Componente Dinamizador”).

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