La situación fue similar en los aspectos políticos y monetarios. La solución apareció con el descubrimiento de nuevos yacimientos que hicieron que los precios bajaran.
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Domingo, 08 de marzo 2026
La situación fue similar en los aspectos políticos y monetarios. La solución apareció con el descubrimiento de nuevos yacimientos que hicieron que los precios bajaran.
Crisis del petróleo
Aunque la crisis apareció de forma brusca, tuvo unos antecedentes a los que
luego se remitieron los especialistas para explicarla. La situación de desorden
del sistema monetario internacional, aun sin ser la causa determinante de la
crisis, contribuyó sin duda a ella.
El desorden estaba causado por
la caída del dólar, provocada por la decisión tomada por el presidente Nixon sin
ninguna consulta previa, de desligar el dólar del patrón oro en agosto de 1971.
Como es sabido, lo hizo como consecuencia de la difícil situación de la
economía norteamericana durante la guerra de Vietnam. El déficit de la balanza
de pagos creció en este país y también la liquidez internacional producida por
la exportación del petróleo. Las principales monedas del mundo flotaron, en un
marco de creciente inestabilidad. Pero lo decisivo fue la sorpresa causada por
los sucesivos choques por la elevación de precio de los productos petrolíferos.
En el aspecto político, la Revolución en el Líbano produjo un problema
inicial, pero fue la Guerra de Yom Kippur y la caída del Sha de Irán, lo que
repercutió más sobre el precio del crudo. En 1971, todavía el precio del
petróleo era negociado por las grandes compañías petrolíferas: siete de ellas
dominaban el 80% de la producción mundial. Pero en 1973 ya no era así. Entre
1960 y 1971, el petróleo había permanecido estable en el precio y en la práctica
había podido perder el 20% de su valor. Al mismo tiempo, su consumo había
crecido de forma considerable hasta configurarse como la fuente de energía
fundamental.
Así se demuestra por el crecimiento del porcentaje del
petróleo en el consumo total de energía. En 1950, representaba el 37.8% frente
al 55.7% del carbón; en 1972, en cambio, el petróleo y el gas representaban el
64.4% del total. En suma, puede decirse que la parte correspondiente al petróleo
en el consumo de energía pasó de ser un tercio a dos tercios, en un momento en
que el consumo anual de energía se triplicaba cada año. De este modo, las
reservas petrolíferas descubiertas cada año eran inferiores al consumo anual.
Por otra parte, los grandes países industrializados, a excepción de
Estados Unidos y la URSS, eran grandes consumidores de energía pero no la
producían. Gran Bretaña y Noruega empezaron a producirla con ocasión de la
crisis, gracias al descubrimiento de nuevos yacimientos en el Mar del Norte. Un
factor decisivo en el panorama de los precios de la energía fue el hecho de que
las grandes compañías explotadoras fueron nacionalizadas. En diciembre de 1973,
los países de la OPEP decidieron elevar al precio del barril de petróleo a casi
doce dólares; se había cuadruplicado en el transcurso de tres meses. No se
detendría ahí el proceso.
Llama especialmente la atención la
persistencia unida a la brusquedad de los incrementos en el precio del petróleo,
que se multiplicó por cinco en 1973-1974 y luego creció el 150% en 1979-1980.
Aparte del efecto de la demanda creciente, el nuevo choque petrolífero de
finales de los setenta estuvo motivado por la fuerte inestabilidad en la región
que producía la mayor parte de petróleo consumido por el mundo y cuyo flujo
principal procedía del cuello de botella del estrecho de Ormuz. La revolución
blanca del Sha, la posterior Revolución Iraní y la guerra entre Irán e Irak
fueron factores que contribuyeron de forma decisiva a que el precio del petróleo
alcanzara a fines de 1981 los 34 dólares por barril.
Con respecto a
1973, se había incrementado en más de diez veces. A lo largo del año 1975, el
crecimiento del PIB fue negativo en Estados Unidos (-0.7%), Gran Bretaña (-1.6%)
y Alemania (-1.6%); los únicos países que crecieron lo hicieron en cantidades
prácticamente inapreciables y, en ocasiones, por no haberse enfrentado todavía a
la crisis. Las empresas tuvieron dificultades crecientes y el paro se
incrementó.
La recesión quedó confirmada como un fenómeno inevitable y
se combinó con una cierta inflación de un modo un tanto inesperado en
comparación con lo que había sido habitual hasta el momento. El aspecto en el
que fue más manifiesta la crisis en todo el mundo fue el referido a la tasa de
paro, que sobrepasó en los países de la OCDE el 5% en 1974-5 y en 1980-2 llegó
al 10%. También las ganancias en la productividad se redujeron a partir de 1974.
Tampoco en este caso las cifras del paro tenían nada que ver con el 20-30% de
parados en los países industrializados en los años treinta.
Tras la
desvinculación del dólar del patrón oro, el sistema monetario imaginado en
Bretton Woods, julio de 1944, podía considerarse muerto. El resultado a medio
plazo del incremento de precios del petróleo tuvo como consecuencia el
descubrimiento y la explotación de nuevos campos petrolíferos. El crudo de
Alaska, Mar del Norte y México entró en el mercado a más de 20 dólares el precio
del barril y contribuyó a la rebaja de los precios. La aportación de los nuevos
yacimientos vino a suponer una cantidad semejante a lo que se consumía.
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