“La ficción con frecuencia se ha visto superada por la realidad. Una de esas extraordinarias acciones fue la primera circunnavegación de la Tierra emprendida por el navegante y descubridor portugués Magallanes”.
Marcos Suárez Sipmann
En la actualidad lo virtual nos aleja demasiadas veces de una realidad que tendemos a desconocer. O a deformar. Para los afortunados que no las sufrimos, las guerras han acabado por convertirse en algo así como fuegos artificiales en una pantalla. Y, a diario, abusamos del calificativo ´histórico´ para hechos que, en la mayoría de los casos, no pasan de ser triviales.
La ficción con frecuencia se ha visto superada por la realidad. Una de esas extraordinarias acciones fue la primera circunnavegación de la Tierra emprendida por el navegante y descubridor portugués Magallanes y llevada a buen término por el español Juan Sebastián Elcano.
Numerosos libros se han ocupado de relatar la hazaña pero quizá uno de los más sugerentes sea Magallanes. El hombre y su gesta. La razón es que su autor, el austríaco Stefan Zweig, rescatado recientemente de un injusto olvido, fue capaz de transmitir como pocos el increíble logro de los hombres que la protagonizaron. Todavía hoy los marinos reconocen la dificultad de atravesar el Estrecho que, en honor del descubridor del paso entre el océano Atlántico y el Pacífico, lleva el nombre de Magallanes.
Cuando tras largos meses la expedición atravesó el Pacífico, la cosa más grande que existe sobre la superficie de la Tierra, la proeza aparece en su verdadera escala. Aquella inmensidad había sido descubierta siete años antes por el español Núñez de Balboa; hecho relatado asimismo por Zweig en su obra Momentos estelares de la humanidad. Uno de los presentes en el acontecimiento fue el de Francisco Pizarro que años después encontraría en dicho océano el Perú.
Para el lector español es de interés añadido rememorar cómo tras la travesía y ya en un grupo de las islas Visayas, Magallanes estableció el primer tratado español en la isla de Cebú. Murió unas semanas más tarde el 27 de abril de 1521 en un enfrentamiento con los indígenas. Mas quedaban asentadas las bases para que López de Legazpi fundara la floreciente ciudad de Manila medio siglo más tarde en las islas bautizadas como Filipinas en honor a Felipe II.
Legazpi había llegado acompañado del cosmógrafo Urdaneta al cual ordenó regresar a Nueva España para informar al virrey de lo acontecido y de los descubrimientos realizados. Urdaneta inició su viaje en dirección norte, y al llegar a la latitud de Japón, la nave logró salir de la influencia dominante del alisio. Desde allí, aprovecharon la corriente llamada del Kuro Shivo para llegar a la costa de California por la que bajaron hasta Acapulco tras algo más de cuatro meses en octubre de 1565. Este viaje supuso el descubrimiento de la ruta de navegación más corta entre Asia y América, denominada tornaviaje, rumbo que siguió sistemáticamente hasta 1815 el Galeón de Manila. El Pacífico tenía por fin ruta de ida y de vuelta desde y hacia América.
En nuestros días los países ribereños del Pacífico ocupan un espacio geográfico que comprende el mayor mercado del mundo con más de 2.000 millones de habitantes. Es de vital interés intensificar la representación española desde el punto de vista político, económico, social y cultural en la región. Aun siendo claramente insuficiente, se están dando los primeros pasos para una mayor presencia de España. Así el Plan Asia supone la profundización de las relaciones políticas y multilaterales con estos países, una gran actividad de promoción de exportaciones y de inversión y una mayor atención de la cooperación al desarrollo en la zona. Uno de los grandes éxitos del Plan fue la apertura de la Casa Asia que ha llevado a cabo una intensa actividad en sus casi tres años de existencia.
El océano Pacífico durante más de 200 años fue considerado como el Lago Español por la historiografía anglosajona. Y, aunque Asia haya desaparecido del imaginario colectivo de los españoles, es hora de que España recupere plenamente su tradición asiatista. Para hacerlo qué mejor que rememorar nuestra historia común.
Marcos Suárez Sipmann es politólogo y jurista, además de experto de relaciones internacionales. Su email es marcsip@telefonica.net
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