Todavía Francia está –queda visto- bastante lejos de poseer –respecto de la mujer- una situación cómoda, de relativa paridad.
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Viernes, 09 de octubre 2026

Todavía Francia está –queda visto- bastante lejos de poseer –respecto de la mujer- una situación cómoda, de relativa paridad.
En América del Sur, el único país donde Francia tenía designada una embajadora de sexo femenino era hasta ahora Paraguay, lo que no era para nada sorprendente atento a que tres cuartas partes de los embajadores galos son, todavía hoy, varones.
Pese a esto, cabe también señalar que, en los últimos cinco años, el número de embajadores franceses mujeres se ha duplicado, lo que muestra que existe una evolución tan firme, como saludable.
En conjunto, las mujeres galas hoy ocupan casi la cuarta parte de los puestos más altos en las embajadas y consulados franceses. Lo que compara bastante mal, por ejemplo, con la situación en Suecia, donde las mujeres hoy ocupan el 40% de esos altos puestos diplomáticos. Casi la mitad, en consecuencia.
Todavía Francia está –queda visto- bastante lejos de poseer –respecto de la mujer- una situación cómoda, de relativa paridad. Con el agregado de que la presencia de las damas en cargos relevantes lamentablemente parecía concentrarse en la titularidad de las embajadas francesas de menor envergadura. No obstante, el acceso de las mujeres a los puestos diplomáticos más altos mejoró en Francia, es cierto. Muy sensiblemente a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial. Pero queda evidentemente mucho por hacer aún.
Pero hay ahora una novedad significativa, que es el reemplazo del embajador francés en Buenos Aires, Pierre Henri Guignard, por la embajadora Claudia Scherer Effose, una diplomática de carrera francesa que ya ha tenido experiencia local, desde que ha trabajado con anterioridad en la embajada de su país en la Argentina, lo que supone que conoce bien el país que nuevamente es su sede.
Lo que naturalmente es una muy buena noticia. Por esto, al menos en la Argentina, cuando observamos a la diplomacia francesa podemos ahora decir, con alguna tranquilidad, “jamais sans elle”, lo que es particularmente simpático y sugiere que el camino de la paridad puede estar acelerándose en el interior de la diplomacia gala.
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.
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