El viernes terminó la primera ronda de conversaciones para un acuerdo de libre comercio entre EE.UU y la Unión Europea (UE). El balance ha sido “positivo” y existe un compromiso de mantener una agenda “ambiciosa” de cara al siguiente encuentro previsto para octubre en Bruselas.
Hace unos días el Centro de Conferencias de la Casa Blanca acogió cerca de veinte mesas de trabajo para tratar el futuro del Tratado Transatlático de Comercio e Inversiones, un acuerdo sin precedentes, según informa la agencia EFE.
“Han sido unas conversaciones positivas y muy productivas, ambas partes han mantenido su compromiso con un alto nivel de ambición”, ha indicado Ignacio García Bercero, jefe del equipo europeo, en la rueda de prensa de cierre de la primera ronda.
Algunos de los temas tratados en esta reunión han sido la normativa sanitaria y fitosanitaria, el acceso a los mercados y los bienes industriales, las adquisiciones públicas de bienes y servicios, el sector automovilístico, los servicios financieros, el comercio electrónico y los productos agrícolas.
Tanto García Bercero como Dan Mullaney, el jefe negociador estadounidense, evitaron comentar el delicado asunto del espionaje y se limitaron a comentar que las discusiones al respecto están discurriendo por otros “canales”.
Durante esta reunión ambos jefes negociadores han reconocido la importancia que tendrán los asuntos de “armonización normativa”, de “transparencia” y de “coherencia” de la regulación.
“Estos aspectos son los que generan más desafíos, pero también los que ofrecen más oportunidades“, ha afirmado Mullaney, al referirse a que las economías a ambos lados del Atlántico están profundamente interconectadas, y las tarifas aduaneras son ya bastante bajas.
Por último, ambos insistieron en que cuentan con un amplio y decidido respaldo por parte de las “altas instancias” políticas respectivas, en referencia a la Casa Blanca y los jefes de gobierno europeos y Comisión Europea.
Una de las visitas que recibieron durante la reunión fue la de Michael Froman, representante de Comercio de EE.UU., quien instó a que se mantenga un “ambiciosa agenda” y se trate de probar nuevos e “imaginativos enfoques” para resolver los obstáculos que se puedan presentar, según recoge la agencia EFE.
El convenio, de concretarse, constituiría
la mayor zona de libre comercio global, que ya ha sido calificada como una OTAN económica y que supondría el 50% de la actividad económica mundial, según informan agencias de noticias españolas.
Según un estudio de la Cámara de Comercio de EE.UU., si se aprobase este acuerdo aumentaría en 120.000 millones de dólares a los 650.000 millones anuales que en la actualidad genera el comercio bilateral.
Está previsto que el próximo encuentro se celebre en el mes de octubre en Bruselas.
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