El filósofo y escritor vasco Fernando Savater mostró ayer en Badajoz sus sospechas “de que haya algo más de lo que realmente se dice” en el consenso antiterrorista propuesto por Gobierno, según el cual el Ejecutivo dialogaría con ETA “si se producen las condiciones adecuadas” y la banda decida abandonar la violencia. Savater sospecha que “haya algo más de lo que realmente se dice” en el consenso antiterrorista propuesto por el Gobierno.
Criticó abiertamente al socialista Patxi López por su trato a San Gil
Fernando Savater aseguró no entender “por qué se le da tanto énfasis y se solemniza lo obvio”, ya que si ETA deja las armas, no pide un precio político y quiere dialogar, “pues todo el mundo va a hablar con ella, ahora, hace 10 años, 20 años y 30 años”, por lo que insistió en que “no se por qué se solemniza tanto una cosa tan obvia”.
En este sentido, el filósofo vasco explicó que sus sospechas en que realmente pueda haber algo más se basan en que “gente tan poco aconsejable como Otegui o como Carod Rovira encuentran que se les está dando la razón”, ya que recordó que “todo lo que se ha conseguido contra ETA ha sido gracias a no dar la razón a Carod Rovira y a Otegui”, dijo.
“Por eso que ahora les parezca bien lo que se está haciendo es un poco sospechoso”, aseguró Savater, que señaló que “si no es más de lo que se dice, el día que ETA deje las armas, renuncie a cobrar precios políticos, y acepta que tiene que integrarse en la sociedad, pero no en una sociedad modificada a su gusto, si no en la que los demás hemos defendido contra ellos. Si aceptan eso, no hay ningún inconveniente, y tampoco es para ponerse en plan truculento, como el PP”.
En su intervención, Savater relató que aprobar este consenso en el Congreso “es como si de pronto se hiciera una moción en las Cortes para pedir autorización para sacar el paraguas los días de lluvia”, una moción que a su juicio levantaría algunas sospechas “de si es un tipo de paraguas nuevo, o una lluvia radioactiva”.
Savater se mostró en desacuerdo con aquellos dirigentes que descartan el diálogo con ETA “mientras haya muertos”, y aseguró que “se puede dialogar con ETA si dice que dejan las armas”, y en este sentido señaló que “yo no veo que ETA renuncie a la violencia, ahí están puestas las bombas. La violencia continua, aunque no sea más que en forma de bombas a una fábrica para pagar el impuesto revolucionario. Eso sigue siendo igual de violencia que si hubiera muertos”.
Por eso, para el escritor, si el acuerdo que ayer se votó en el Congreso no es más que una solemnización de lo obvio, “es hacer un brindis al sol, pero si de lo que se trata es que en un momento en que ETA está contra las cuerdas, se le va a ofrecer algo a ETA o a los que hablan en nombre de ETA, políticamente relevante, eso ya es una cosa más grave, pero eso en principio no es lo que se está diciendo”.
El escritor y filósofo también hizo alusión a la repercusión que ha tenido la carta abierta al secretario general del Partido Socialista de Euskadi, Patxi López, que firmaban él entre otras personas, y en la que se criticaba el “desprecio” que, a su juicio, hizo a la presidenta del PP, María San Gil, en la reunión que mantuvo con ella el pasado viernes.
Relató que esta carta surgió de una reunión de amigos “que habíamos tenido una mala impresión a raiz del encuentro entre Patxi López y María San Gil, nos parecía que había algo que aclarar, que era injusto que se hubiera dado ese trato a una persona que ha luchado tanto y que se ha portado tan bien siempre como María San Gil, además de a sus votantes, que son las personas más damnificadas en este momento en el País Vasco”.
Así, consideró “interesante”, que esta carta haya tenido tanta repercusión “porque como vivimos en una época de unanimidades, está bien que de vez en cuando se rompan un poco, en un sentido o en otro”.
Cabe recordar que los firmantes de la carta fueron la eurodiputada Rosa Díez, los ediles Maite Pagazaurtundua y Nicolás Gutiérrez, Estibaliz Garmendia, viuda de Joseba Pagazaurtundua, asesinado por ETA, y los simpatizantes socialistas Fernando Savater y Mikel Iriondo (profesor universitario). Este grupo dice haber sentido «vergüenza ajena» al ver las imágenes de la reunión entre López y la presidenta del PP vasco, María San Gil.
Según aseguran, este sentimiento se transformó en “perplejidad” al saber que “el objeto de la reunión era decirle expresamente que no quería sus votos”. A su juicio, lo menos que se merecía María San Gil era “respeto y consideración”, que “no le hicieras perder el tiempo y no la humillaras vanamente”.
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