Para celebrar el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, Unicef considera que es necesario eliminar el empleo de “criaditas” en Paraguay, situación que afecta a casi 47.000 niñas, niños y adolescentes, quienes son sometidos a largas y pesadas jornadas laborales, lejos de sus familias, y en algunos casos se ven privados de acceder a la educación.
La ONG afirma que en Paraguay hay 47.000 niños que realizan trabajos domésticos, llamados comunmente “criaditas”, según ha informado la agencia Efe. La publicación de estos datos ha sido para hacer un llamamiento a las autoridades, a las que pide terminar con el trabajo infantil doméstico.
Estos casos se dan sobre todo en niñas y adolescentes en hogares de terceros, conocidas popularmente en Paraguay como “criaditas”, un hecho que se practica habitualmente en este país y que se mantiene de manera oculta.
Los datos aportados por la Dirección de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC) del Paraguay agregan que el 22,4% del total de niños, niñas y adolescentes (416.425) se encuentra en situación de trabajo infantil.
“En su mayoría son niñas de entre 8 y 16 años, separadas de su entorno familiar que suele estar en zonas rurales, que se levantan muy temprano, lavan, cocinan y cuidan de otros menores, por lo que después no pueden rendir bien en la escuela porque están agotadas”, ha explicado Andrea Cid, especialista en protección de derechos del niño de Unicef.
“Cuando los niños se ven obligados a las formas más peligrosas de trabajo, cuando faltan a la escuela, cuando están en peligro y su salud y su bienestar se deterioran, es inaceptable. Es necesario actuar para hacer frente a esta situación y, en primer lugar, prevenir que suceda”, señala la Directora de Protección Infantil de UNICEF, Susan Bisell, en la página oficial de Unicef.
Según recoge la agencia efe, la activista denunció que el trabajo doméstico infantil está directamente relacionado con los índices de pobreza en el país, lo que “justifica que algunas familias manden a sus hijos con otras para que los cuiden y les den acceso a una buena educación”.
Para poder hacer frente a esta situación originada por la pobreza y las inequidades sociales, es preciso articular esfuerzos a través de programas sociales de lucha contra la pobreza, que apoyen a las familias de escasos recursos, aumenten el acceso a servicios, especialmente educativos, sensibilicen a las familias sobre los riesgos de este tipo de trabajo y, por último, vigilar el cumplimiento de las leyes vigentes.
Según informa un diario paraguayo, Unicef sostiene que las autoridades nacionales deberían establecer políticas y mecanismos efectivos respetuosos de los derechos de las niñas y niños para la eliminación de esta práctica, incluyendo el fortalecimiento de las familias de origen para que puedan desempeñar plenamente su rol de crianza.
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