En Estados Unidos, la inflación (3,4% anual) y el desempleo (4,1%) se mantienen sin grandes
cambios, pero la Fed retomó las alzas de tasa con un incremento de 25 puntos base —el primero tras meses de pausa—, llevándola al rango 3,75-4,0%, ante una actividad que sigue expandiéndose a buen ritmo, pero con una inflación que no cede. En la Zona Euro, la inflación se aceleró a 3,2% y el BCE también subió su tasa de depósito a 2,5%. Ambos bancos centrales enfrentan presiones de oferta ligadas al conflicto en Medio Oriente y al precio del petróleo.
En Chile, la actividad decepcionó: el IMACEC de julio cayó -1,5% anual (vs. +1,1% esperado por el mercado), arrastrado por la minería (-9,3%) y, algo inédito en lo que va de 2026, también por los servicios (-0,7%). El IPoM de septiembre recortó la proyección de crecimiento 2026 a un rango de 0,25-0,75% (desde 1,0-1,75% en junio), afectado por la debilidad de la demanda interna y el clima. El mercado laboral se sigue deteriorando: el desempleo llegó a 9,5% en el trimestre móvil mayo julio, con destrucción de empleo concentrada en el sector formal. Llama la atención que, pese al alto desempleo, las remuneraciones reales (+4,1% anual) y los costos laborales (+8,7%) siguen acelerando —posiblemente por la reducción de la jornada laboral y el alza del salario mínimo—, algo que el propio Banco Central atribuye a un problema estructural del mercado laboral y no solo cíclico.
En materia de precios, la inflación de agosto volvió a sorprender al alza: el IPC anual subió a 4,1%, superando el techo del rango de tolerancia del Banco Central, impulsado principalmente por precios volátiles (transporte aéreo, carne, papas). El IPoM proyecta que la inflación cerraría 2026 en torno a 4,3% y convergería a la meta de 3% recién en el segundo trimestre de 2027. Con todo, el Consejo mantuvo la Tasa de Política Monetaria en 4,5% en septiembre y se espera que la mantenga también en octubre, dada una incertidumbre “mayor a la habitual”.
En síntesis: el escenario local combina menor crecimiento, mayor desempleo e inflación por sobre la meta —una combinación que el propio Banco Central atribuye en parte a factores estructurales del mercado laboral—, mientras el panorama externo se vuelve más restrictivo, con la Fed y el BCE retomando el ciclo de alzas de tasas en medio de tensiones geopolíticas persistentes.
Informe preparado por Programa Económico, Libertad y Desarrollo.
Responsable: Macarena García Aspillaga mgarcia@lyd.org
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