El trágico episodio de Londres no inhibe a las autoridades británicas de comportarse cabalmente.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR
Domingo, 25 de octubre 2026

El trágico episodio de Londres no inhibe a las autoridades británicas de comportarse cabalmente.
Editorial
La desafortunada muerte del ciudadano brasileño Jean Menezes en el metro de Londres abrió juego a toda una serie de conjeturas que van desde la torpeza policial en el acometimiento de la acción, hasta la presunta apariencia terrorista de Menezes que vestía como él había decidido ese día. Los rumores y el intercambio periodístico aparecen a este nivel, donde ni se tiene en cuenta las presión sufrida por Scotland Yard tras la muerte de 53 ciudadanos, ni el grado de exacerbación que la policía experimentaba a esa altura. Ambos elementos son ineludibles a la hora de hacer un balance justo de esta muerte.
No se quiere en esta columna salvar la responsabilidad de quien cometió el error. Error que privó de vivir a una persona que había tenido el arrojo de emigrar hacia una cultura que no conocía y de la que esperaba poder sacar el sustento para apuntalar a su familia en Brasil. Menezes estaba expuesto al típico choque cultural del emigrado social, y a las presiones de un contexto extremadamente competitivo como el inglés. Pero también, y esto cabe en la balanza del análisis, Londres acababa de sufrir el peor atentado de su historia y vivía una hipersensibilidad al comportamiento civil. Todas las alarmas estaban encendidas y la prevención era un aspecto clave de la seguridad. Esta es la explicación de procedimiento de Scotland Yard.
La forma en que un caso de este tipo puede repararse es muy difícil. La muerte es irreparable en la situación que se dé. Es irreparable física y emocionalmente. Pero existe el canal institucional por el que puede producirse un resarcimiento. Por el que la autoridad pública pueda asumir su equivocación y producir una compensación material. Esa es la obligación del Estado en la desgracia. Sin la posibilidad de devolver el aporte espiritual y humano que la persona produce al grupo y a la humanidad, sí puede cumplir con todas las responsabilidades que técnicamente le competen en una situación de este tipo. Y eso es lo que ha hecho el gobierno inglés. Ofrecer una compensación económica –una actitud competente- frente a un hecho que será irreparable espiritual y afectivamente.
La familia Menezes calificó la propuesta como insultante. Como que ello no reparará la tragedia de la muerte. Es exacto y comprensible. Pero peor sería lidiar con un Estado que además de cometer una atrocidad (incluso voluntariamente) se negara luego a ofrecer el resarcimiento. Esto ocurre, señores, en mucho países del mundo. El Reino Unido ha tenido el gesto de acercarse, emitir una disculpa e intentar un compensación. Pregúntese usted si este tipo de actitudes cabría en repúblicas autocráticas gobernadas por legiones de mafiosos. Pues no.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR
// EN PORTADA
// LO MÁS LEÍDO
// MÁS DEL AUTOR/A