Política

Alemania: la encrucijada de Merkel

Alemania necesita reformas estructurales urgentes, sin embargo, se vaticina que Angela Merkel lo tendrá difícil.

Editorial
Después de una trascendental lucha por el poder que mantuvo el suspense durante tres semanas, la presidenta de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Angela Merkel, se convertirá en la primera mujer que ocupe el cargo de canciller de Alemania. El histórico acuerdo fue alcanzado luego de que las cúpulas directivas de las tres formaciones políticas que participaron en las negociaciones –la CDU, la CSU de Baviera y el SPD– dieron su bendición al acuerdo que hará posible la formación de un Gobierno de gran coalición.

Alemania necesita reformas estructurales urgentes, sin embargo, la prensa alemana vaticina que la futura canciller Angela Merkel tendrá una autoridad limitada en el gobierno de coalición entre conservadores y socialdemócratas al aprestarse a iniciar las negociaciones finales. Es una sensación que incluso perciben los mismo líderes conservadores que reconocieron que Merkel tendría escaso margen de maniobra, aunque llevaría la voz cantante. “Que el canciller fije el rumbo en una coalición con socios de la misma fuerza es posible en muy pequeñas dosis”, dijo el conservador Edmund Stoiber, que participará de las negociaciones a la par de Merkel.

Los socialdemócratas y los conservadores coinciden en la necesidad de reanimar la economía y reducir el desempleo, que supera el 10%. La gran incógnita es saber si Merkel podrá tocar la vaca sagrada alemana, su Estado de Bienestar. Schroeder quiso implementar tibias reformas y terminó adelantando las elecciones.

Es evidente que los retos que tiene por delante son de enorme envergadura y no faltarán en el corto plazo numerosas protestas en la calle para bloquear las reformas imprescindibles que Alemania necesita. Ya lo estamos viendo en Francia, Bélgica e Italia donde las huelgas generales se suceden paralizando los intentos de reformar los presupuestos públicos.

Párrafo aparte merecen las relaciones de España con la nueva canciller. En principio, Zapatero una vez más, no podía empezar peor. Apenas terminadas las elecciones del 18 de septiembre tuvo la falta de tino de llamar a Merkel “fracasada”. El portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Eduardo Zaplana, denunció ayer que el Gobierno socialista está “batiendo records” en política exterior y recordó que varios miembros del Gabinete han insultado a los mandatarios de tres países “importantes” como son Estados Unidos, Reino Unido y Alemania. En concreto, recordó que, además de llamar “fracasada” a Merkel, el Ejecutivo ha llamado “asesino” a George W. Bush y “gilipollas” a Tony Blair .

Arreglar esta carencia de tacto diplomático a Zapatero puede costarle que España quede aislada en la Unión Europea, precisamente en el delicado momento en que estaba negociando los presupuestos y fondos de cohesión.

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