Política

Nuevo mensaje terrorista en el Líbano

Editorial
El brutal atentado que ayer se cobró la vida del diputado libanés cristiano antisirio Gilbrán Tueni, director del diario de gran tirada An Nahar, es una muestra cabal de que quienes asesinaron a Rafic Hariri son las mismas manos que atentaron contra el ex ministro Maruan Hamadé -que escapó milagrosamente a otro atentado- y contra 20 personalidades prominentes de la oposición a Siria en el Líbano. Lo grave del caso es que muchos temen mientras el presidente Emile Lahoud (prosirio) siga a la cabeza del país, todos los miembros de la oposición antisiria corren peligro.

En efecto, Tueni es la cuarta personalidad de prominencia asesinada en el Líbano en una serie de 14 explosiones que comenzó el 14 de febrero con el asesinato de Hariri. Entre las víctimas de las explosiones figuran Samir Kassir, un destacado periodista del diario que dirigía Tueni, An-Nahar, y el político antisirio George Hawi. En septiembre, una explosión dejó lisiada a una conductora de noticias, May Chidiac, de la estación de televisión antisiria LBC.

Al igual que con el asesinato de Hariri, un grupo hasta la fecha desconocido asumió la autoría del atentado, los llamados “Combatientes de la unidad del Líbano en la región de Chams” (Siria, Palestina, Líbano) quienes se ufanaron de “liquidar una de las voces que esparcía el veneno y las mentiras a pesar de las advertencias que le habíamos hecho”. Pero como sucedió con la muerte del ex primer ministro, es muy probable que este grupo no exista y que el comunicado sólo sea un elemento para sumar confusión a la investigación.

La violencia contra los barrios cristianos ha ido en aumento en los últimos meses. Así es que se han producido una serie de explosiones en las zonas cristianas de Beirut en las que han muerto tres personas y otras 24 han resultado heridas. Precisamente, al tiempo que esta ola de violencia se abatía sobre Beirut, la voz valiente de Tueni clamaba: “Todos sabemos quién lo ha hecho. Son agentes sirios y libaneses”.

Puede comprobarse, a partir de esta situación, que aunque las tropas sirias han salido del Líbano, el terror sigue vigente. Las nuevas evidencias reveladas en el último informe de la investigación encabezada por Naciones Unidas sólo refuerza la creencia de los investigadores de que los servicios de inteligencia sirio y libanés conocían los planes para asesinar al ex primer ministro libanés, Rafik Hariri.

La muerte de Tueni deja al Líbano sin uno de los adalides en la lucha contra la injerencia del régimen de Damasco, al que siempre señaló como culpable del magnicidio. Aunque existe un cierto desaliento por la falta de cooperación de Siria en la investigación que dirige el alemán Detlev Mehlis, es imprescindible que la oposición cristiano libanesa no dé señales de debilidad y siga exigiendo la verdad sobre estos cruentos atentados que van dirigidos contra la estabilidad, la unidad y la paz civil en Líbano.

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