Editorial
El ex militar ultranacionalista Ollanta Humala pasó del segundo al primer lugar en las preferencias del electorado de cara a los comicios presidenciales que tendrán lugar en Perú el próximo abril, con el 21,7% de respaldo, según una encuesta nacional de la empresa Idice publicada ayer en varios medios de comunicación peruanos. Lo sigue estrechamente la conservadora Lourdes Flores (21,2%).
El repunte de Humala, del Partido Nacionalista Peruano, que intentó sin éxito en el 2000 un golpe militar contra el entonces presidente Alberto Fujimori, preocupa a empresarios, políticos y gobierno, por su abierta crítica a los partidos tradicionales que se cree espantará las inversiones.
De hecho, la bolsa ha sentido como un sismógrafo la negativa influencia de Humala. El jefe de analistas de la Sociedad de Agente de Bolsa Centura SAC, Luis Bravo, reconoció que el motivo de “retroceso relevante” registrado esta semana por el mercado bursátil peruano se ha debido al resultado de la más reciente encuesta que pone en el primer lugar de las preferencias electorales a Ollanta Humala.
Hay muchas razones para temer el ascenso de Humala y basta dar un muestrario de sus ideas para imaginarse lo que podría ser su gobierno. El clan Humala lidera el llamado movimiento “etnocacerista”, movimiento formado por militares retirados de tipo étnico ultra nacionalista. Entre sus planteamientos principales se considera reconstruir el imperio incaico proponiendo como médula de su estrategia política regresar a la “grandeza” del Tahuantinyuyo que en el siglo XV abarcaba los territorios del Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia y parte de Chile.
Otro de las expresiones “nacionalistas” de este grupo es iniciar una guerra contra Chile y Ecuador para “recuperar” los territorios peruanos. Desconoce el tratado de Itamaratí, que establece la paz con el Ecuador en 1998 y declara que Arica (Chile) va a “retornar al Perú”. En su especial enfoque de la crisis peruana, deja de lado la remanida lucha de clases y concluye que todo el problema se reduce a una cuestión racial entre peruanos autóctonos y peruanos no auténticos.
Cabe recordar que el hermano de Ollanta, Antauro, protagonizó una rebelión militar contra el gobierno de Alejandro Toledo, el 1 de enero del 2005, fecha nada casual y llena de simbolismo revolucionario escogida para que coincidiera con el aniversario del alzamiento del EZLN en Chiapas, ocurrido el 1 de enero de 1994.. Antauro fue el encargado de esta asonada, donde murieron cuatro policías, a diferencia de lo ocurrido en octubre del 2000, cuando la intentona golpista fue encabezada por Ollanta en un acto sórdido que habría servido de cortina de humo para la fuga al exterior de Vladimiro Montesinos.
Así todo, algunos prefieren pensar que no hay forma de que la candidatura de Humala crezca más en los próximos meses porque ya habría alcanzado su techo y, por lo tanto, lo más probable es que sus índices de aceptación se mantengan o disminuyan hasta el 9 de abril, fecha de las próximas presidenciales peruanas. Mientras tanto en el cuartel general de Humala piensan que su éxito en las encuestas marca el inicio de un movimiento nacional-populista que ubicará al Perú en la misma línea de izquierda democrática que recorre el continente del Río Grande hasta la Patagonia.
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