Política

Abu Musab Al Zarqawi: líder de la resistencia iraquí y hermano de armas de Bin Laden

El líder radical iraquí se ha convertido tristemente en uno de los rostros más frecuentes en la crónica informativa de 2004. Se le acusa de estar detrás de los más sangrientos ataques suicidas, secuestros y asesinatos en Irak para expulsar a Estados Unidos del país. Hace días el propio Osama Bin Laden le reconoció como jefe de Al Qaeda en la zona.

LOS PERSONAJES DE 2004
Abu Musab al-Zarqawi, líder radical de la resistencia iraquí, no sólo tiene fama
de despiadado, sino que además de haber sido acusado de tener vínculos con la
red al-Qaeda, es el principal sospechoso en varios de los más graves atentados
alrededor del mundo. Su fama le precede y a veces resulta difícil separar la
“leyenda” de la realidad. Lo que sí resulta cierto es que se ha convertido
tristemente en uno de los personajes de 2004 por los sangrientos ataques de la
resistencia que vienen convirtiendo Irak en un verdadero infierno. Este es el
macabro historial que figura en los carteles de “se busca” que la coalición ha
distribuido por Irak. No en vano, Estados Unidos le acusa de haber dirigido una
serie de terribles atentados suicidas en Irak.

Según la CIA, este
jordano de 38 años decapitó al contratista estadounidense Nick Berg ante las
cámaras, en un vídeo transmitido el 11 de mayo de 2004. De hecho, Zarqawi fue
sentenciado a muerte en un tribunal jordano por planear ataques contra blancos
estadounidenses e israelíes, y en España también se investiga la posibilidad de
que estuviera detrás de los atentados del 11 de marzo en Madrid, que se cobraron
la vida de 191 personas.

No se sabe mucho más de él, ni siquiera dónde
puede hallarse, al igual que su hermano de armas, el delincuente más perseguido
internacionalmente, Bin Laden. Y es que como el propio Bin Laden dispone de
amigos por todo el territorio que atraviesa varias fronteras de Oriente Medio.
Estados Unidos ofrece 10 millones de dólares por cualquier información que pueda
ayudar a capturarle. Si bien la recompensa origial era de 5 millones de dólares,
esta cantidad fue doblada después de que las autoridades norteamericanas
interceptaran una carta que confirma que trabaja con Al Qaeda para echar a
Estados Unidos de Irak. No era la primera vez que se le vinculaba con Osoma Bin
Laden.

No en vano, el propio Bin Laden reconoció hace pocos días, en una
grabación difundida por Al Yazira, que Al-Zarqawi es el jefe de la red islámica
armada de Al Qaeda en Irak, el día que llamó a los iraquíes a boicotear las
elecciones que se celebrarán el 30 de enero. La televisión qatarí reconoció
haber recibido una cinta en la que la voz de Bin Laden expresaba su respaldo a
Al Zarqawi como jefe de Al Qaeda en la nación musulmana.

Los dos líderes
radicales lograron su prominencia como “Arabes Afganos”, dirigendo a los
combatientes extranjeros en la “yihad” contra las fuerzas soviéticas en
Afganistán durante la década de los 80. Después de la derrota de los soviéticos,
Zarqawi retornó a Jordania, donde pasó siete años en la cárcel acusado de
conspirar para derrocar la monarquía e instaurar un califato islámico. Poco
después de su liberación, huyó del país y Jordania lo sentenció a muerte en su
ausencia.

Todo indica que Zarqawi encontró refugio en Europa. Las
fuerzas de seguridad alemanas descubrieron incluso una célula militante que
alegaba que Zarqawi era su líder. Supuestamente, Zarqawi dejó rastros en
Afganistán, Alemania, Jordania e Irak, para marchar después a su antiguo campo
de batalla: Afganistán. En un campamento de entrenamiento en Herat (cerca de
Irán) sus seguidores se convirtieron en expertos en la fabricación y uso de
gases venenosos. En ese período fue cuando se reencontró con Al Qaeda.

Se
cree que huyó hacia Irak en 2001 tras perder una pierna durante un ataque con
misiles de EE.UU. a su base en Afganistán. En 2003 fue identificado como el
ideólogo de una serie de ataques letales -desde Casablanca en Marruecos hasta
Estambul en Turquía. EE.UU. lo consideró desde el principio como uno de los
hombres más peligrosos, pero es en Irak donde parece estar más activo.


El asesinato del clérigo chiita, Ayatolá al-Hakim, en la ciudad santa de
Nayaf, fue uno de los atentados más sangrientos en Irak el año pasado, donde más
de 50 fieles perdieron la vida.

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