Política

Acusaciones de corrupción entre socialistas y nacionalistas en Cataluña

Durante la sesión monográfica del Parlamento de Cataluña sobre los derrumbes del Carmelo, Maragall dijo que el “problema” de CiU “se llama tres por ciento”, en una alusión a un supuesto cobro de comisiones en la adjudicación de obras, una acusación que el líder de CiU, Artur Mas, pidió que retire para no poner en peligro “la legislatura” y la reforma estatutaria.

Todo empezó el 27 de enero, cuando se hundió el túnel del metro
Entretanto, el Fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, José María Mena, ha anunciado la apertura de “diligencias preprocesales” por las acusaciones de Maragall a CIU por el supuesto cobro de comisiones en la adjudicación de obras. El conseller de Obras Públicas de la Generalidad ha asegurado que no dispone de pruebas porque se trata de un “rumor” que es un “clamor latente”.

Durante la sesión monográfica del Parlamento de Cataluña sobre los derrumbes del Carmelo, Maragall dijo que el “problema” de CiU “se llama tres por ciento”, en una alusión a un supuesto cobro de comisiones en la adjudicación de obras, una acusación que el líder de CiU, Artur Mas, pidió que retire para no poner en peligro “la legislatura” y la reforma estatutaria.

Por ello, el Fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, José María Mena, ha firmado personalmente la apertura de esta investigación para “acreditar la certeza y verosimilitud de un hecho del que podría deducirse un delito de malversación de caudales públicos”, según él mismo ha dicho.

El Fiscal ya ha solicitado a la Mesa del Parlamento catalán el acta de la sesión del jueves. Fuentes judiciales confirmaron que la Fiscalía tiene un plazo de seis meses para investigar si existen indicios delictivos y judicializar el caso.

El Partido Popular exige la dimisión de Maragall

Las reaciones de la oposición no se han hecho esperar, y el presidente del Partido Popular catalán, Josep Piqué, ha exigido la dimisión del presidente de la Generalidad, Pasqual Maragall, por sus acusaciones de corrupción al anterior gobierno de CiU, y auguró “muy mal” futuro al Estatut, al tiempo que consideró “imprescindible” que la Fiscalía actúe tras los comentarios de Maragall.

Piqué no descartó impulsar una moción de censura contra el presidente de la Generalidad, aunque admitió que su grupo no dispone del peso parlamentario suficiente para hacerlo y que le costaría mucho “dar apoyo” a Artur Mas como candidato alternativo. Aunque mostró un “gran respeto personal e institucional por Maragall”, el líder popular consideró “indispensable” su dimisión, al tiempo que denunció que “el oasis catalán no es nada más que un entramado de intereses cruzados entre PSC y CiU que afecta no sólo a la obra pública”, sino también a “la sanidad o la educación”.

Piqué dijo que tras “la gravísima acusación de corrupción al anterior gobierno de CiU” hecha ayer por Maragall, espera que la comisión de investigación sobre lo sucedido en el Carmel sirva también “para dilucidar qué hay de cierto o no en esta acusación” y subrayó que, con independencia de las conclusiones de la comisión, “todos los escenarios nos llevan a solicitar la dimisión del presidente de la Generalidad”.

El ex ministro señalaba que “si la acusación no es cierta, Maragall mintió en sede parlamentaria y de manera muy irresponsable. Si es cierta, pero se retira ante lo que fue un claro chantaje político (de Artur Mas), creo que Maragall no es digno de ocupar este cargo”. Reiteró que “si es cierto, pero no se puede demostrar, no se puede afirmar en sede parlamentaria, porque es una terrible frivolidad política”, y que “si es cierto y lo puede demostrar, Maragall debería ir inmediatamente a los tribunales si lo sabe desde hace poco; porque si lo sabe desde hace tiempo, sería un encubridor”.

Mas niega chantajear a Maragall

El líder de CiU en el Parlament, Artur Mas, reiteró que “si hay que hacer cosas importantes entre todos juntos debe haber un mínimo de posibilidades de relacionarse entre todos”, ya que “cuando a alguno se les dice que cometen delitos, de forma calumniosa y sin pruebas, ésta no es la manera”. Mas negó así “chantajear” al presidente catalán al advertirle de que sus acusaciones a CiU ponían en peligro el consenso en los grandes retos de la legislatura catalana.

Artur Mas dijo que Pasqual Maragall “no podía aceptar ningún chantaje porque no hubo chantaje” por su parte, ayer jueves, cuando el presidente acusó a la federación de cobrar comisiones de constructoras por adjudicar obras en sus años de gobierno. Mas pidió la palabra hoy en la segunda sesión parlamentaria sobre el hundimiento de un túnel en el barrio barcelonés del Carmel, por alusiones del diputado popular Francesc Vendrell. El propio líder parlamentario popular, Josep Piqué, habló hoy en rueda de prensa de “chantaje” por la acusación de Maragall y la réplica de Mas.

El lider convergente insistió en que “no hay chantaje; hay la voluntad de construir un país y de construirlo bien”, y reiteró también: “Sean conscientes todos cuando hablan de chantaje de que, si no hay este mínimo de capacidad de relacionarnos, calumniar por calumniar sin ningún tipo de pruebas es la forma más directa de destruir un país”.

Historia del Carmelo

Todo empezó el 27 de enero, cuando se hundió el túnel del metro abierto para la ampliación de la línea 5, que pasa por el barrio del Carmelo. Este hundimiento provocó derrumbes y desprendimientos en edificios de la zona. Más de 1.000 personas fueron desalojadas en las dos primeras semanas y la Generalidad-responsable de las obras- no ha aclarado la causa de los derrumbes.

El primer edificio afectado fue el número 12-14 de la calle de Calafell, cuyos bajos se derrumbaron totalmente. Ante la posibilidad de nuevos derrumbes, cinco manzanas- fueron desalojados de sus casas y fueron realojados por el Ayuntamiento y la empresa GISA, que gestiona las obras, en varios hoteles.

Al día siguiente, se descubrió que el socavón era más grande de lo que se pensaba al principio, ya que se prolongaba hasta el número 10 de Calafell. Las familias que habían regresado a su hogar fueron desalojadas de nuevo. Según pasaba el tiempo, se descubría que la situación era aún más grave de lo imaginado, pero seguían sin aclararse las causas de los derrumbes, ni por parte de la Generalidad ni por parte del Ayuntamiento. La Alcaldía recordaba que la responsabilidad de las obras de metro era del Gobierno, pero éste guardaba silencio sobre el problema.

Por último, una semana después del derrumbe, el presidente de la Generalidad, Pascual Maragall comparó el problema con el del Prestige y se comprometió a aprobar un programa de rehabilitación integral del barrio barcelonés del Carmelo.

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