Política

Adiós al hombre que auguró la sociedad post-capitalista

Editorial

Peter F. Drucker, el padre de la gestión moderna, falleció a los 95 años en Los Ángeles. Drucker escribió más de treinta libros y numerosos artículos en los que resaltó la innovación, la gestión empresarial y estrategias y vislumbró, con sorprendente rigor, las tendencias que marcarían la economía global de fines de siglo XX.


Peter Drucker perteneció a una raza de pensadores eclécticos como Marshall McLuhan, Alfred Sloan, Buck Fuller, Henry Luce, Harold Laswell o el mismo Alvin Toffler, quienes podían leer entre líneas las tendencias futuras en el mundo empresarial pero también aplicables a otros ámbitos del pensamiento. Con justicia se lo comparó con los procesadores al decir de él que al igual que ellos había logrado expandir durante más de medio siglo nuestras mentes. Drucker fue un preeminente filósofo de los negocios del siglo XX y, también, del siglo XXI. A él se le atribuye -según The New York Times- la creación del concepto management y la hazaña de elevarlo a disciplina práctica.


Probablemente, su libro más importante fue “Concepto de la Corporación”, escrito en 1946, donde analizó desde adentro durante dos años a la empresa “General Motors”. De este libro otro gurú del managment como Tom Peters dijo recientemente, y con toda justicia, que “nuestra deuda con él y con su autor no tiene límites”.


Drucker, una figura de culto en Estados Unidos y Japón, nació el 19 de noviembre de 1909 en Viena. Estudió en Austria, Inglaterra y Alemania. Fue profesor en el Sarah Lawrence College en Nueva York y Bennington College en Vermont. Entre 1950 y 1971 enseñó en la Universidad de Nueva York y luego pasó a Claremont, donde se desempeñó hasta el 2003. Obtuvo numerosos galardones y doctorados honoríficos de universidades del todo el mundo.


¿Qué profecías nos dejó para los tiempos venideros? En sus últimas entrevistas habló de una plausible crisis socio-económica e política dentro de los próximos diez años. “Al final, las pompas de jabón terminar siempre reventando. Pero eso no implica necesariamente -ni habitualmente- el final. Significa mucho dolor, pero, lo que es resistente permanece después de que termina el pánico. China enfrenta, de hecho, enormes problemas sociales sin precedentes y, dentro de diez años podrá bien ser una federación de “regiones económicas” virtualmente autónomas. Pero, esa turbulencia ya ocurrió media docena de veces en la historia de China. Evitar una guerra civil -que puede ocurrir- , apaciguar las tensiones sociales entre una costa urbana floreciente, capitalista y mercantilista y el rápido empobrecimiento interior rural, se está tornando cada día más difícil. Dentro de diez años, China podrá ser el segundo productor del mundo, muy ceca de los Estados Unidos, pero seguirá siendo un país muy pobre”.


Respecto a las nuevas tecnologías uno de sus últimos libros -“Managing in a Time of Great Change” – auguró un fuerte impacto mayor en las empresas sin ánimo de lucro que aquellas quienes buscan el lucro. “El impacto de la red en la educación universitaria es mucho más intenso que en cualquier otro negocio; por eso el coste de los recursos básicos, el poder del conocimiento está creciendo rápidamente. Es la primera vez en la historia que esto ha ocurrido. Y lo más curioso de todo, las viejas generaciones se han visto obligadas a aprender de las nuevas generaciones. Mi apellido, Drucker, es alemán. Significa impresor. Mis ancestros fueron impresores en Ámsterdam desde 1510 a 1750, y durante ese período de tiempo nunca aprendieron a hacer nada nuevo. Todas las innovaciones en la técnica de impresión posteriores al siglo diecinueve, habían sido hechas durante el siglo dieciséis. Sócrates fue albañil. Si volviera a la vida y fuera a trabajar, seis horas le bastarían para ponerse al día. Sin embargo, en una economía basada en el conocimiento, las herramientas y los productos cambian”. 


En relación a la economía mundial alertaba que Europa perdió diez años. Más aún, actualmente va a transformarse en un factor de orden menor en la economía mundial. Los Estados Unidos y Japón y Alemania Occidental conseguirán (aunque con dificultad) mantener su posición en la economía mundial. Hace 25 años eran conjuntamente responsables de algo menos que el 50 % de la producción mundial de bienes manufacturados; hoy mantienen esa misma posición, cada uno un poco por debajo 20 %.


Los Estados Unidos son responsables de cerca del 60% del comercio mundial de servicios -el sector de la economía mundial con crecimiento más rápido. En tanto que Europa era responsable de, por lo menos, el 25% de la economía mundial de bienes manufacturados, ahora es responsable de menos del 20 %, siendo la mayor parte de Alemania. Los vencedores son los asiáticos que aumentaron casi al 20 % la tasa del 10 % de hace 30 años. Igualmente importante: hoy exportan principalmente bienes manufacturados, en tanto que hace 20 años exportaban sólo materias primas. Los perdedores son, en primer lugar América Latina -descendió del 15 al 8 %- y Europa (excluida Alemania que mantuvo su cuota).


¿Y la próxima superpotencia? Para Drucker, la verdadera nueva superpotencia económica eran los chinos de la diáspora: 55 millones de almas hipertrabajadoras.

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