Política

Al Sadr rechaza el desarme y anuncia una mayor resistencia

Mientras el Gobierno impone el toque de queda en algunas zonas de Bagdad, la situación más dura se vive en Nayaf, feudo inexpugnable de Al Sadr.

DECLARACIÓN DE INTENCIONES
El clérigo radical chií Muqtada al Sadr renovó ayer su desafío a las tropas
estadounidenses y les advirtió que continuará con los combates hasta la “última
gota de sangre”. Según declaró a un grupo de periodistas árabes, “las fuerzas
norteamericanas son un Ejército de ocupación y por ello proseguiré mi lucha
hasta que no me quede aliento”. Además, aseguró que permanecerá en Nayaf “porque
es la ciudad más santa (para los chiíes)”.

Al Sadr fue el instigador el
pasado abril de una insurrección en el centro y el sur de Iraq que se cobró la
vida de centenares de personas en las ciudades santas de Nayaf y Kerbala. La
semana pasada inició un levantamiento similar en respuesta a la detención en la
ciudad vecina de Kerbala de uno de sus portavoces a manos de la nueva policía
iraquí.

El primer ministro interino iraquí, Iyad Alaui, viajó el domingo
a Nayaf para negociar con el clérigo un alto el fuego y el desarme de las
milicias, exigencia que Al Sadr rechazó tras acusar al nuevo Gobierno de ser “un
instrumento en manos de las tropas de ocupación”.

En un llamamiento
realizado a sus seguidores, y retransmitido por la radio local chií, Muqtada Al
Sadr instó a sus leales a permanecer en Nayaf y a seguir empuñando las armas
para defender la ciudad. Por su parte, Mahmood Al Sudami, uno de los portavoces
de Al Sadr, dijo que había “intentado negociar con el Gobierno de Iyad Alaui
para acabar con el derramamiento de sangre en Nayaf, pero no quiere
escucharnos”.

Los combates, que han supuesto la ruptura de la tregua
pactada en junio, estallaron el pasado jueves después de que, según la versión
del Gobierno iraquí, las autoridades de Nayaf solicitaran el apoyo de las
fuerzas de EEUU para contener un ataque de la milicia contra una comisaría
local.

Varias decenas de civiles han perdido la vida en Nayaf desde el
estallido de los enfrentamientos, además de los 300 milicianos chiíes que el
mando militar de EEUU, asegura que murieron durante las dos primeras jornadas de
intensos combates. “Con la ayuda de Dios los aplastaremos lo más pronto posible,
si no se avienen a deponer las armas”, advirtió el ministro iraquí de Defensa,
Haazem Shaalam, en declaraciones al canal árabe de televisión Al Arabiya.
Shaalam añadió que los milicianos chiíes que resisten en Nayaf han sido
reforzados con la incorporación de grupos procedentes de Basora, Nasiriya, y
otras ciudades iraquíes.

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