Economía y Sociedad, Oriente Próximo

10 años de guerra en Siria: el 95% de la población refugiada de Palestina necesita ayuda humanitaria para sobrevivir

Tras una década de conflicto, el 91% de los 438.000 refugiados y refugiadas de Palestina que se calcula que permanecen en Siria viven en la pobreza absoluta y el 95% depende de la ayuda humanitaria de UNRWA para sobrevivir.


Mañana 15 de marzo se cumple una década de guerra en Siria. Una década de intensos combates que ha arrasado el país y ha afectado especialmente a los sectores más vulnerables de la población. Entre ellos se encuentra la comunidad de personas refugiadas de Palestina a las que asiste UNRWA, gravemente afectadas por el conflicto y extremadamente vulnerables.
 
La guerra, que dura ya 10 años, ha afectado duramente a las personas refugiadas de Palestina, que buscaron refugio en el país tras su desplazamiento de la Palestina histórica en 1948, y ha provocado que la mayoría pierda sus hogares y sus medios de vida. Más del 60% de los refugiados y refugiadas de Palestina han sufrido múltiples y prolongados desplazamientos internos a lo largo de los años y alrededor de 212.000 están aun desplazadas dentro de Siria, o en Líbano y Jordania.
 
Ya antes del inicio de la guerra, las personas refugiadas de Palestina en el país se enfrentaban a tasas de pobreza más elevadas que el resto de la población. En la actualidad, el 91% de los 438.000 refugiados y refugiadas de Palestina que se calcula que permanecen en Siria viven en la pobreza absoluta. Con sus mecanismos de supervivencia prácticamente agotados, el 95% depende de la ayuda humanitaria que proporcionamos para sobrevivir.

La lucha contra la COVID en medio de la guerra
 
En 2020 las condiciones de vida se deterioraron aún mas como resultado de la pandemia de la COVID-19 y de una crisis económica que ha provocado un aumento de los precios, incluso de los productos básicos.  

Se han notificado por el momento más de 16.000 casos de COVID-19 en Siria. Sin embargo, la capacidad de análisis en todo el país sigue siendo baja y se teme que el número de casos sea mucho mayor. El país se enfrenta a la pandemia con un sistema de salud pública, ya gravemente afectado por el conflicto y una infraestructura destruida.  

Además, los cierres y otras medidas restrictivas han reducido aún más el acceso a los medios de vida, en particular al empleo diario e informal. En julio de 2020, UNRWA evaluó el impacto socioeconómico de la COVID-19 en las personas refugiadas de Palestina en Siria, y descubrió que cerca del 80% había reducido el número de comidas o la cantidad de alimentos consumidos, y más del 90% estaba consumiendo alimentos que eran más baratos y/o menos nutritivos, desde marzo de 2020.
 
Yarmouk, el epicentro de la tragedia   
                                      

El campamento de Yarmouk, cerca de Damasco, ilustra la tragedia de la población refugiada de Palestina en Siria. Antes del comienzo del conflicto, en marzo de 2011, el campamento era el hogar de aproximadamente 160.000 personas refugiadas de Palestina, la comunidad de refugiados y refugiadas de Palestina más grande de Siria. Situado a ocho kilómetros de Damasco, tenía un valor simbólico para la diáspora.

En diciembre de 2012, estallaron feroces enfrentamientos en Yarmouk que causaron numerosas víctimas civiles, graves daños en las propiedades y el desplazamiento de miles de personas refugiadas de Palestina. El campamento estuvo sitiado desde julio de 2013, lo que restringió drásticamente la entrada de bienes comerciales y humanitarios, miles de personas quedaron atrapadas en el campamento bajo asedio durante meses.

La violencia dejó a su paso miles de escombros. En el campamento, solo quedan esqueletos de edificios. Casi todos los edificios de UNRWA, 23 instalaciones, incluidas 16 escuelas, necesitan reparaciones importantes, y el 75% tiene que ser completamente reconstruidos.

Muchas familias han comenzado a regresar al campamento porque ya no pueden permitirse seguir pagando el precio de los alquileres fuera de la zona. Sin embargo, las condiciones de vida dentro de Yarmouk siguen siendo increíblemente difíciles, sin servicios básicos disponibles hasta hace muy poco. Desde septiembre, una clínica de salud móvil de UNRWA visita el campamento todos los miércoles para brindar servicios desde el patio de una de nuestras escuelas destruidas.

“Se me llenaron los ojos de lágrimas cuando escuché que los servicios UNRWA se reanudaban en mi campamento. Cuando comenzó la guerra en Siria, sentí que cada bomba, cada explosión me quitaba algo de esperanza. Me sentí devastada cuando vi Yarmouk en ruinas”, Khadraa Mohammad al-Mawed, de 90 años, forma parte de una de las 430 familias que viven actualmente en el campamento.

Otros campamentos de refugiados de Palestina también han resultado muy afectados por el conflicto, como el de Dera’a, al sur de Siria, donde solo un centro de distribución de UNRWA quedó intacto.

Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina

UNRWA es una Agencia de Naciones Unidas establecida por la Asamblea General en 1949 con el mandato de proporcionar asistencia y protección a más de 5 millones de refugiados y refugiadas de Palestina. Su misión es ayudar a las personas refugiadas de Palestina en Jordania, Líbano, Siria, Cisjordania, incluida Jerusalén Este, y la franja de Gaza a alcanzar su pleno potencial de desarrollo humano, a la espera de una solución justa y definitiva a su difícil situación. Los servicios de UNRWA abarcan servicios de educación, atención médica, asistencia y servicios sociales, infraestructura y mejora de campamentos, protección y microfinanciación.

UNRWA España trabaja con el objetivo de apoyar los programas humanitarios de UNRWA y sensibilizar sobre la situación de la población refugiada de Palestina a la sociedad española.
 

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