Bashar Al Assad está cada más aislado en la comunidad internacional pese a lo cual, la violencia de su régimen va en aumento.
Tres aspectos interrelacionados caracterizan la realidad de este país: aumento de la represión, aislamiento del régimen por parte de la comunidad internacional y postura ambigua de Rusia.
Sobre todos ellos El País da cumplida cuenta, destacando el análisis de la posición de Rusia que “se resiste a ahogar el régimen”, posición que contrasta con la de la Liga Árabe y la de UE. Es más, el Ministro de Exteriores ruso, Lvrov, explicó que ellos seguirán vendiendo armas a Siria mientras no haya una orden de embargo por parte de Naciones Unidas. Por su parte, Siria no ha tomado en la reunión de la Liga Árabe.
Igualmente, bajo el punto de vista de Turquía, el régimen sirio está al borde del abismo, con Erdogan siendo tan pesimista como realista pues sostiene que
“ya nadie espera que Siria cumpla las demandas de la comunidad internacional”.
ABC es más contundente en este punto, hablando de que “Siria se desliza hacia la guerra civil”. Datos concretos los que nos ofrece El Mundo: ya van más de 1800 opositores detenidos y, según el Observatorio Sirio de Derechos humanos, tres soldados desertores y un civil murieron como consecuencia de una emboscada tendida por los leales a Bashar Al Assad (
El Mundo). 3500 muertos desde el inicio de la represión (
La Vanguardia).
En este sentido,
El Periódico ofrece una información que va en la misma dirección: las fuerzas de seguridad del régimen, dieron una paliza a un adolescente que le costó la vida. El motivo: que el joven se negó a tomar parte en una manifestación a favor del régimen. Recibió varios disparos, delante de sus compañeros de colegio.
A día de hoy, lo único que está claro es que tras lo ocurrido en Libia, Túnez y Egipto, Al Assad está cada vez más solo (
La Razón).
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